julio 15, 2011

Plebiscito educacional

El jueves tuvo lugar un conjunto de marchas a lo largo del país destinadas a expresar la oposición existente al modelo educacional imperante. En Talca, desde distintos sectores, los manifestantes, convergieron hacia la céntrica 1 sur para desembocar en la Plaza de Armas.

Mientras marchaba, un colega me hablaba de la epopeya de la 1 sur por sus especiales características. En Talca es poco habitual expresarse con esta masividad, diversidad y entusiasmo, particularmente bajo una copiosa lluvia que se resistía a batirse en retirada.

Masividad, porque a despecho de que los medios de comunicación informaran de una concurrencia estimada en mil quinientos personas, la verdad es que a ojo de buen cubero, considerando el número de cuadras que copó la marcha, no menos de 4000 personas participaron en ella. Cifra que es todo un récord para la ciudad. Diversidad, porque en ella nos encontramos niños, jóvenes y viejos; hijos, padres, apoderados y abuelos; hombres y mujeres, familias enteras; estudiantes, profesores y administrativos. Entusiasmo que la persistente lluvia no amilanó, sino que por el contrario, alentó y que se expresó en cánticos acompañados de trompetas, pitos y tambores que resonaban con fuerza.

Los letreros eran bien ilustrativos del sentir imperante y me permito recordar la leyenda de uno de ellos: “El sistema pinta de democrático, pero huele a dictadura”. Creo que esta leyenda retrata de cuerpo entero la realidad nacional y que tiene en el modelito educativo a uno de sus representantes más emblemáticos.

No deja de impresionar ver a los jóvenes preocupados por lo grande, mientras otros parecen ensimismados en lo pequeño o en sus respectivos metros cuadrados. Lo que parecen estar buscando no es perfeccionar el modelo educacional que tenemos, sino que por el contrario, reemplazarlo por otro con distintas bases. Reclaman que el modelo que tenemos fue impuesto a la fuerza hace ya más de 30 años y no se ha legitimado, entre otras razones por ser uno de los más caros del mundo, sin que por ello esté asociado a una mayor calidad, cuyo peso financiero deben sobrellevar las familias, además de tender hacia la segmentación de la sociedad y concebir a la educación como un negocio. Los jóvenes de hoy aspiran un modelo educativo que en vez de segmentar, integre; cuyo motor sea la solidaridad y la vocación de servir antes que el lucro. Para dirimir el impasse lo que corresponde es plebiscitar el modelo educativo que queremos.

1 comentario:

Andrés Ruiz-Tagle dijo...

Querido amigo, al igual como ocurre esto en Chile donde la aprobación al presidente va en caída libre, le pasó a los gobernantes Norteamericanos como Bush y la guerra contra Irak, nunca escuchó al pueblo, puede que a Piñera o más bien a la derecha le cueste la continuidad de su gobierno.
Un abrazo,
Andrés

 
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