diciembre 02, 2010

Wikileaks

Wikileaks es un sitio web que se ha constituido en depósito virtual de las filtraciones de documentos secretos, reservados o delicados, que por lo mismo contiene información no conocida por el grueso de los mortales. Recientemente, tal como se venía anunciando hace meses, se hicieron públicos 250 mil documentos de la más variada índole cuya información no había visto la luz pública que salpican a las más diversas esferas, tanto a nivel de gobiernos como de privados, a países de distintos continentes, a diplomáticos, políticos y empresarios. Nadie se salva. La pregunta que cabe hacerse es acerca del valor de la información que se está filtrando.

La verdad es que los contenidos que se están dando a conocer son de una banalidad que asombra, puro cahuín, cotilleo, chismes al por mayor sin el más mínimo valor, esto es, basura. No obstante, está causando furor y abriendo debates de todo orden en torno a conceptos asociados, entre otros, a la transparencia, la seguridad, la responsabilidad y la confianza.

El punto es que no todas las filtraciones son basura como se nos quiere dar a entender. En Wikileaks hay información de valor. En 2008 dio a conocer documentos secretos que consignaron la ejecución extrajudicial, en Kenia, de 500 jóvenes opositores al régimen de turno. En Costa de Marfil Wikileaks dio a conocer el vertido tóxico de 40 mil toneladas de gasolina de baja calidad por parte de una empresa local que causó la muerte de 6 personas. Este año Wikileaks liberó un video que muestra la matanza de 12 civiles en Bagdad, Irak.

El creador de esta plataforma que está poniendo patas arriba al Pentágono, espías y gobiernos al desnudar tanto conversaciones intranscendentes como decisiones trascendentes, es un australiano de 39 años, Julián Assange, un modesto editor, hijo de una familia australiana común y corriente que se vio atraído por los computadores y la programación, convirtiéndose en un hacker, convencido que la información no era para ser guardada, sino que para ser compartida. Se convirtió en un activista a favor de la información libre, de la transparencia, destapando toda clase de secretos.

En una entrevista, Julián afirma estar cansado de que los periodistas se limiten a poner sus firmas a notas de prensa, comunicaciones, fotos y videos pauteados, tutelados por los gobiernos, los ejércitos o las empresas. Lo que estaría persiguiendo es que los mercados funcionen de verdad, no de mentira, y por ello Wikileaks estaría diseñado para hacer más libre y ético el capitalismo por la vía de imponer un feroz impuesto sobre la reputación de personas y/o empresas no éticas, las malas prácticas; parece interesarle hacer crujir a los políticos, empresarios y militares deshonestos.

La vía que está utilizando es de alto riesgo, de hecho ya lo están acusando de toda clase de delitos y habrían órdenes de detención en su contra. Nada mejor que agarrar a quien está destapando la olla para volver a taparla y así el mundo pueda seguir su curso “normal”. Mal que mal ahora está amenazando con reventar a un par de bancos denunciando la corrupción reinante en su seno. El reino oficial no puede aceptar que se le ponga en jaque.

1 comentario:

Víctor Ramió dijo...

Es cierto, un verdadero aporte a la transparencia, signo de nuestros tiempos al poder acceder a la mayoría de la información.
Y todos, ¡cuidado! con la contradicción entre la prédica y la práctica,porque puede saberse.
Lo complicado es que a veces,por intereses superiores (ejemplo, la seguridad del estado), no todo puede hacerse público.Y se complica más si la información se filtra por la entrega de funcionarios cuyo deber es mantener reserva respecto de los temas que pasan por sus manos.Ahí se contraponen dos valores: la transparencia y la traición.
Como en todo,puntos a favor y en contra.Bien si se conoce algo que se quiere ocultar.Mal si es información que necesariamente debe mantenerse en reserva.

 
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