junio 03, 2010

Sin chupete

Si bien la selección chilena está viajando al Mundial de Sudáfrica con chupete incluido en la plantilla, lo concreto es que al menos los dos primeros partidos los jugará sin chupete.

Algunos de los expertos afirman que es una estupidez llevar al chupete si no se podrá ocupar, en tanto que otros afirman que su presencia es importante a un nivel psicológico, además de que en las rondas que siguen podría contarse con chupete.

Que jugar sin chupete sea todo un problema revelaría que aún nos falta, que seguiríamos dependiendo de figuras desequilibrantes. Cualquiera diría que si además se nos cae el niño maravilla, entonces más vale quedarse en casa. Creo que la selección no es más que eso, si bien no tanto como se pregona por ahí en medio de un exitismo preocupante.

Pongamos las cosas en su lugar. Con o sin chupete, debemos pasar a la ronda siguiente. Nos toca una serie que es absolutamente abordable al menos en el papel, por los rivales que nos tocaron, por el plantel de jugadores que llevamos y el loco que tenemos como técnico. En teoría, debemos salir segundos, por detrás de España y por delante de Honduras y Suiza.

Digamos las cosas por su nombre. Si no pasamos esta primera valla significa que regresamos a casa con la cola entre las piernas, más allá de que hayamos tenido que jugar sin chupete. Sería una vergüenza que no clasifiquemos por estar jugando sin chupete. Se asume que ya estamos grandecitos como para tener que depender de un chupete.

De ahí para adelante todo puede ser. La vara que me pongo es que si clasificamos ya cumplimos y al menos quedamos a la altura de Francia 98. Clasificarnos es la meta mínima bajo la cual podremos decir que fracasamos, que todo lo vivido y bailado fue un veranito de san Juan. Una vez clasificados, todo avance es un éxito, que será mayor en la medida que más avancemos. Sería la gloria máxima, donde el país se vendrá abajo y donde habrá que decretar feriado al por mayor acompañados de suculentos bonos para tener con qué celebrar.

El chupete que llevamos no nos servirá ni siquiera para cuando se recupere porque para entonces estará falto de futbol y en Chile aún no estamos para jugar con uno menos. Sí nos sirve psicológicamente porque es buena onda y el plantel y los chilenos lo queremos. El aporte de chupete, en esta ocasión, estará fuera de la cancha, no dentro de ella.

PD: Para los despistados o extranjeros: Chupete le dicen a Humberto Suazo, jugador chileno que tiene un olfato goleador innato, que juega en el club de Zaragoza en la Liga Española y que en la actualidad se encuentra lesionado, ad portas del Mundial. Chupete es también un producto que emplean los bebés y que dejan de utilizar en la medida que se vuelven más autónomos, independientes.

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