junio 13, 2009

Turbulencias electorales

Como si de una teleserie se tratara, finalmente se concretó la renuncia al partido socialista (PS) por parte de Marco. De esta forma regulariza una anomalía que mantuvo por meses. Digo anomalía porque no es normal que un militante de un partido que ya tiene su candidato presidencial esté postulando por su cuenta. El PS, con santa paciencia, dejó en manos de Marco la decisión de renunciar al partido sin ánimo de expulsarlo. Aún cuando pareciera no haber estado en su ánimo perjudicar al PS, no cabe duda que su actuación lo ha dañado.

Paradojalmente el PS no lleva candidato de sus filas a las elecciones presidenciales de fin de año, pero sí están corriendo 3 figuras salidas en él: además de Marco, Alejandro y Jorge. De ellos solo el primero –el más joven, el más nuevo- ha logrado romper el límite de los dos dígitos en las encuestas. Alejandro y Jorge, a pesar de sus respectivas trayectorias y esfuerzos, no han logrado superar el 1 o 2% de las adhesiones ciudadanas.

Algo está pasando en el PS. Muchos de los detractores de Camilo, su presidente, lo responsabilizan de esta situación por una conducción que estiman dictatorial. Desconozco lo que hay tras las bambalinas, pero creo que el mar de fondo es otro: al PS le cuesta ser gobierno y Camilo ha asumido, con todos los sinsabores asociados la tarea de respaldar férreamente al gobierno encabezado por Michelle. Camilo pareciera querer dejar atrás los tiempos de un nPS indisciplinado, rebelde, incapaz de sostener un gobierno, de renunciar a maximalismos, y de actuar en coalición con otros. Esta conducción reporta beneficios, entre los cuales se cuente la alta valoración que la ciudadanía otorga Michelle, militante desde sus tiempos mozos, pero también le reporta costos como el de la irrupción de Marco.

Despejando la parafernalia mediática que ha rodeado a esta irrupción, Marco está dando cuenta de algo que el sistema político no ha sido capaz de abordar: la renovación de las élites políticas, la incorporación de los jóvenes en las decisiones políticas. Hace rato que estamos observando el envejecimiento del padrón electoral, la no inscripción de los jóvenes, el incremento de la abstención, de los votos nulos y en blanco, la reiteración de los mismos nombres de siempre son advertencias que han sido desoídas por una clase política que pareciera estar mirando para otro lado.

Sin embargo, estamos en un país que tiende a la institucionalización, en extremo legalista, a punto tal que hasta la dictadura arbitró todas las medidas a su alcance para intentar que todas sus actuaciones fueran legales. La historia política chilena da cuenta de la preferencia ciudadana por actores que se encuadren en estructuras partidarias, desconfiando de mesianismos y aventuras, de caudillos y personalismos. Le gusta un presidencialismo fuerte, pero no un presidente que haga lo que quiera. Si bien la mayoría no desea estar adscrito a un partido político, a la hora de elegir prefiere a alguien que milite en algún partido, a alguien con domicilio político conocido, porque de esta manera los ciudadanos comunes y corrientes como tú y yo, sabemos por quién estamos votando. De otra manera es mucho más probable que seamos defraudados.

Al minuto actual ninguna candidatura puede cantar victoria. Si bien Marco ha agarrado vuelo, aún está en fase de despegue y hay que ver si logra consolidarse amén de que debe resolver un tema crucial, el de gobernabilidad, tema que en los metros finales son vitales; Sebastián no va como avión, por el contrario, se encuentra volando a menor altura, y no solo no logra superar el 50% de la adhesión ciudadana, sino que ni siquiera el 40%; mientras que Frei se encuentra estancado, viendo postergadas sus aspiraciones de crecimiento con la aparición en escena de Marco.

El mayor mérito de Marco reside en la puesta en escena de temas que habitualmente no se tratan, y que están produciendo un "corrimiento" en su abordaje, esto es, están influyendo en los programas, las propuestas de los otros candidatos, forzando a su adecuación a los tiempos actuales.

Con todas las cartas puestas en la mesa, quien tiene el mayor potencial de crecimiento pareciera que lo tiene Frei porque a medida que se acerca la hora de la verdad, de la "gran encuesta", la de las elecciones propiamente tal, pocos querrán jugar al todo o nada y cobrarán mayor fuerza variables altamente apetecidas por la gran mayoría ciudadana: la credibilidad, la seriedad, la capacidad para gobernar. En resumen, pasadas las turbulencias sospecho que las aguas retomarán su cauce natural.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Rodolfo!!!veo que estamos caminando juntos hacia el desarme...gracias amigo por tu apoyo humano a nuestas causas sociales...que feo está el mundo Rodo, sin embargo tenemos el deber de arreglarlo un poquito....
Abrazos amigo!!!
Maru

 
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