mayo 10, 2009

Una experiencia de vinculación universidad-empresa

En la semana tuve el privilegio de ser invitado a una interesante reunión de un conjunto de empresas con directivos y académicos de una escuela universitaria, la Escuela de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca. Su objetivo era intercambiar opiniones en torno a la experiencia vivida recientemente por las empresas con los estudiantes en el marco de los proyectos desarrollados durante lo que habitualmente se denominan prácticas de verano, y que en este caso se realizaron bajo un modelo de consultoría.

En esta modalidad los estudiantes se desempeñan bajo la guía de un profesor y consta de 3 fases claramente diferenciadas. En una primera, fruto de los contactos de la Escuela con las empresas, el(los) profesor(es) se reúne con ejecutivos empresariales conocer los problemas que tienen y que aspiran resolver, pero que las urgencias y/o la disponibilidad de recursos les impiden abordar. Esta fase finaliza con la identificación del problema a abordar y eventualmente se bosquejan posibles alternativas de solución.

Posteriormente, la segunda fase se inicia con la asignación del trabajo a uno o más estudiantes, dependiendo de la envergadura del problema. Esto es, éstos reciben un caso real que deben resolver a partir de las especificaciones identificadas y recogidas por el(los) profesor(es) y deben proponer y construir una solución dentro de los tiempos contemplados bajo la supervisión y guía de(l) (los) profesor(es). Esta característica explica el nombre de práctica en la modalidad de consultoría.

La última fase está constituida por la presentación-exposición del producto final desarrollado y su evaluación, en la que participan los profesores comprometidos y los ejecutivos de las empresas. El principio subyacente reside en la convicción de que en la formación profesional no solo debe participar la universidad, sino que también las empresas en las que los futuros profesionales se desenvolverán.

La reunión permitió visualizar las fortalezas de este esquema de trabajo, al igual que las insuficiencias detectadas con miras a subsanarlas, destinadas a maximizar los beneficios que debe reportar a todos los actores para que se sostenga en el tiempo.

Para las empresas representa una preciosa oportunidad para acceder a nuevas ideas, nuevas formas de enfrentar los problemas, de abordar lo importante que la urgencia del día a día les obliga a posponer. Para los estudiantes, la oportunidad de asociar la teoría con la práctica y de insertarse laboralmente con mayor rapidez. Para la Escuela y la Universidad implicadas, la posibilidad de formar los profesionales que el mundo de hoy, tan distinto al de ayer, necesita.

1 comentario:

Víctor Ramió dijo...

Me parece muy interesaante le enfoque de las prácticas.
Sería bueno conocer una post evaluación, para saber si los aportes fueron importantes para las empresas.
Saludos.

 
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