diciembre 30, 2009

Balance y perspectivas

Se ha iniciado un nuevo año cargado de incertidumbres, en tanto que el que se fue no estuvo exento de sorpresas. A nivel regional el descenso de Rangers por un “error” (*) de marca mayor e increíble dio pábulo para que saliera al trasluz un tema interesante. Se intentó judicializar el caso para evitar el descenso, se dio orden de suspender el torneo, pero desde el exterior, del organismo rector a nivel mundial del futbol profesional surgió la amenaza de excluirnos del próximo campeonato mundial al que tanto nos costó llegar después de años en el ostracismo. Bastó esa amenaza para que se tuviera que agachar el moño y resignarnos a retirar el recurso presentado ante la justicia.

Digo que se trata de un tema interesante porque revela una pérdida de autonomía, de soberanía, tendencia que se está observando a nivel mundial, donde la posibilidad de los países, de las regiones, para hacer lo que quieran amparados en la no intromisión en los asuntos internos, está en descenso. Al menos para los países como el nuestro. La pertenencia al mundo, nos obliga a asumir ciertos compromisos y obligaciones que no son menores. El costo de no asumirlos nos cuesta una exclusión que puede ser onerosa.

Recientemente el país ha celebrado su inclusión dentro de la OCDE, organización que agrupa a los países de mayor desarrollo y a aquellos países cuyas políticas económicas, políticas y sociales apuntan en la “dirección correcta”. Este ingreso tiene sus beneficios y sus costos, pero en general se estima que sus beneficios son mayores, en particular porque “nos sube el pelo”, nos plantea mayores exigencias, mayores desafíos en todos los planos, una elevación en los estandares de nuestras actividades. Estas mayores exigencias nos restan grados de autonomía, esto es, no nos deja espacio para que “hagamos cualquier cosa”. Lo anterior tiene consecuencias en los más diversos planos, entre los que podemos destacar la gestión del Estado y la calidad educacional.

En el plano político significa que el país adhiere a normas democráticas de convivencia y quienes aspiran a aventuras militares, a imponer soluciones de fuerza, deben poner sus barbas en remojo. Aparentemente al menos, porque lo ocurrido en Honduras ha puesto en jaque lo descrito. Los tiempos no están para golpes, hay mayor conciencia del valor de las democracias, pero así y todo Honduras se dio el lujo de dar un golpe de Estado amparado en las mismas excusas de siempre, aunque ad hoc para la ocasión. Si bien “el mundo” se movió, el golpista fue repudiado a nivel mundial, e incluso fue rechazado, al menos aparentemente por Obama, lo concreto es que Michelletti sigue impertérrito en su puesto, se dio el lujo de convocar a elecciones y seguramente entregará la banda presidencial al sucesor mientras Zelaya, el presidente constitucional sigue refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. En este caso "la intromisión" no ha sido exitosa para deleite de quienes creen que dentro de "sus fronteras" pueden hacer lo que quieran.

A nivel nacional lo político está centrado en la sucesión presidencial que no fue resuelta en las recientes elecciones, salvo lo relativo a los contendores en la segunda vuelta que tendrá lugar en las próximas semanas. Por tanto el 2010 estará marcado por el cambio de gobierno, el cual de seguro tendrá características peculiares con independencia de quien sea el ganador, porque el mapa político ha cambiado.


(*) Para quienes no se manejan en el tema se les informa que "el error" fue que en un partido el entrenador hizo entrar a un jugador extranjero en circunstancias que en la cancha había el máximo de jugadores admisibles según las normas imperantes. Al hacerlo, el club pierde 3 puntos dentro de la tabla de posiciones. Esta pérdida es la que le costó a Rangers su descenso.

diciembre 23, 2009

La niña bonita

A raíz del resultado de las elecciones presidenciales, a pesar de no haber llegado a la segunda vuelta, Marco se ha convertido en la niña bonita apetecida por todos. Tanto Piñera como Frei se disputan sus favores en un espectáculo sin parangón en nuestro país. Incluso se habla de fichajes, como si de clubes deportivos se trataran. Y mientras más empingorotado es el fichaje, más cobertura mediática se le concede.

El espectáculo que estamos viendo es increíble: pareciera que el tercero hubiese ganando la elección manteniendo en ascuas a los candidatos que pasaron a la segunda vuelta. Sin pudor alguno parecieran capaces de darse vueltas carnero con tal que atraer a los votantes de Marco. Éste, con una sonrisa de actor de cine parece reirse jugando como un gato con dos ratones hasta que estos se den por vencidos. Todo porque la votación de Marco es la que define la elección, porque él no ha dicho por quién votará, mientras dispara a diestra y siniestra, pateando el tablero diariamente. Asume su derrota -no haber pasado a la segunda vuelta- como un triunfo. Con un 20% controla al 80% de los votantes.

Se trata de una situación inédita que no habíamos vivido en el pasado. Marco está demostrando ser un negociador nato que tiene hasta a Piñera patas arriba y a Frei paralogizado. Mientras tanto Marco pide y pide, estruja. Toda concesión es seguida de otra petición por insuficiente. Dispara contra las cúpulas partidarias, pero adula a las bases. Este juego de piernas ¿en qué terminará?

El padre biológico de Marco utilizó la estrategia de "mientras peor, mejor", esto es, que era necesario profundizar las contradicciones, no reducirlas, para así producir el cambio, la revolución, el mundo nuevo. El resultado no fue sino el desastre. Complicó al gobierno de Allende abriéndole un forado divisorio en su coalición política, la unidad popular, que terminó por debilitarlo ante el acoso imperialista de entonces secundado por la burguesía criolla, y sin querer queriendo, del MIR encabezado por Miguel Enríquez. La estrategia de "mientras peor, mejor" terminó convirtiéndose en "mientras peor, peor" y como prueba indesmentible de ello, ahí está el golpe que condujo a la caída de Allende. Su irresponsabilidad, su voluntarismo, su absoluta falta de realismo lo hizo abrazar una causa perdida: la lucha armada, como si existiese alguna perspectiva de derrotar o ganarse a las FFAA. Sin querer queriendo, Miguel aportó su grano de arena a la llegada de la dictadura.

Hoy su hijo Marco, pareciera estar aportando lo suyo a la llegada de la derecha al gobierno. Por más que rechace que se le impute responsabilidad en una eventual derrota de Frei, no podrá sustraerse de que así sea si es que ello ocurre. Su campaña se ha centrado en fustigar a la Concertación y a su abanderado, incluso más, lo ha ninguneado hasta el día de hoy, llamándolo como el "senador DC", sin reconocerle su condición de candidato de la Concertación. A estas alturas del partido, cuando el "senador DC" obtuvo una votación superior a la suya y es quien pasó a la segunda vuelta, se habría esperado que asumiera un mínimo gesto de humildad. Por el contrario, la arrogancia y la soberbia han hecho presa de él sobre la base de la votación obtenida.

Si hiciésemos un símil futbolístico los resultados parlamentarios nos dicen que ninguno de los que "jugó" con Marco salió elegido, o sea, todos jugaron para él, para "la estrellita", para que sacara el 20%. No obtuvo ni un senador, ni un diputado, pero sí privó a la Concertación de varios doblajes y por tanto, que la derecha obtuviera diputados y senadores que de otro modo no tendría. En cambio Arrate con solo un 6% "jugó" para los demás, obteniendo 3 diputados. Es la diferencia entre aquel que juega para todos, de aquel en el que todos juegan para uno.
Prefiero aquel liderazgo por los demás, antes que aquel que aspira que "jueguen" para uno. A estas alturas de la vida me dan mala espina los mesías, los que pontifican, los que terminan siendo marionetas de terceros.

Sin perjuicio de compartir muchas de sus denuncias y planteamientos, no tengo claras sus propuestas cuya combinación mi escasa inteligencia es incapaz de comprender. Por todo lo expuesto no me sumo a quienes creen que creen que hay que darle en el gusto. El gusto de Marco es de seguro insaciable.

Y así, entre quienes están por darle el gusto, y quienes no lo están, la campaña de Frei se va deshilachando, desmoralizando a sus partidarios, entre los que me incluyo, abriendo espacio para un eventual triunfo de Piñera.

Los ataques de Marco a Frei se suceden diariamente, encontrando eco en la prensa "seria" que le da una cobertura que se quisiera cualquiera. Y Marco, cual cabro chico, feliz de la vida dejando "la cagada". No hay duda que está pateando el tablero, desordenando el naipe, reconfigurando el cuadro político. Tengo mis serias dudas que el pueblo, la ciudadanía gane algo con el desbarajuste que se está generando.

La Concertación, en sus 20 años de andadura, ha mostrado deficiencias, errores, muchos de ellos de envergadura, pero también ha mostrado luces. Ha sido una travesía dura, pero si miramos para atrás, podemos ver que el Chile de hoy es bastante distinto al de ayer, más en aspectos positivos que negativos, y por tanto, la Concertación tiene un saldo a favor.

No es con Piñera con quien avanzaremos, más bien, sus propuestas, y quienes lo acompañan invitan a pensar que la tendencia será a procurar desandar parte de lo recorrido. Así como a lo largo de estas décadas hemos estado intentando regular los mercados con mayor o menor éxito, con Piñera lo más probable es que se desmonten las escasas regulaciones alcanzadas. Las diferencias muy probablemente se exacerbarán, y ahí arderá Troya. ¿Eso es lo que quiere Marco? ¿Que se impongan políticas represivas antes que persuasivas o negociadoras? es un tema complejo y no es mi intención satanizar, ni vislumbrar caos alguno, pero si hay algo que nos diferencia de la derecha es nuestro talente negociador, no impositivo, no represivo, procurando dialogar sobre la base de la razón y de los intereses de la mayoría. En algunos casos nos ha ido bien, en otros no. Hay problemas que no se resuelven, que se perpetúan. Es claro que tenemos que mejorar, tenemos que cambiar. Pero ello no lo lograremos sumándonos al cambio de Piñera, porque dicho cambio es hacia atrás, no hacia delante.

Es absolutamente anómalo que tras una presidencia que goza del más alto nivel de popularidad, ella no se exprese en el triunfo de la coalición que la respalda. Por ello no bajo los brazos y no pierdo la esperanza de que nos enrielemos y entendamos, a las buenas, que Frei debe y puede ganar. De nosotros depende.

diciembre 18, 2009

Cuesta arriba

Antes de las elecciones presidenciales había postulado que para declararse ganadores los candidatos debían sortear las siguientes vallas porcentuales: Piñera sobre el 40%; Frei sobre el 30%; Marco sobre el 20%; y Arrate sobre el 7%. En consecuencia, a la luz de los resultados, si no queremos engañarnos jugando al birbiriloque, debemos afirmar que Piñera salió victorioso en esta etapa –round o partido- al obtener un 44%. Sin embargo hay que matizar que este porcentaje fue menor que el obtenido por el mismo Piñera y Lavín juntos en las elecciones presidenciales pasadas. La sensación de victoria anticipada por parte de la derecha solo se asienta en que la votación de la Concertación se diluyó en más de un candidato.

No cabe duda que la votación de Frei es magra, la más baja de un candidato presidencial concertacionista, aunque debe consignarse que debió encarar una dura competencia de candidatos provenientes de la propia Concertación, razón por la cual, se había planteado como meta para esta elección, llegar a la segunda vuelta. Meta que logró en forma holgada, pero a una mayor distancia de la deseada respecto de Piñera.

La votación de Marco implica poner atención, aunque la meta que se había fijado públicamente de llegar a la segunda vuelta estuvo lejos de alcanzarse.
Para Frei el desafío es mayúsculo, puesto que deberá aunar fuerzas con miras a recuperar terreno, rescatar lo mejor que ha tenido la Concertación en estas décadas y que no es poco, junto con resolver de plano sus deficiencias. Recuperar la motivación, los sueños, la confianza y la credibilidad del electorado que no votó por él, es el gran reto que tendrá que enfrentar en este nuevo período para remontar los 14 puntos que lo distancian de Piñera.

Un dato no menor es el de los resultados de las elecciones parlamentarias, donde los bloques mayoritarios están equiparados en torno al 44%, el porcentaje obtenido por Piñera. Esto significa que la oposición está alineada tras él, mientras que un 14% de quienes votaron por candidatos al parlamento de la Concertación, no lo hicieron por Frei. Esos son los votos “perdidos” que no quieren que la derecha sea gobierno, pero que está descontenta, que se ha ido alejando de la Concertación. Para recuperarlos, la Concertación, en este brevísimo período, deberá efectuar profundos cambios no solo de rostros, sino que de ideas, estilos, propuestas y reglas del juego. y que no quiere que la derecha sea gobierno, pero está claramente hastiado de las cosas como se han dado.

Al igual que las dos últimas elecciones presidenciales, se puede afirmar sin mucho riesgo que la llegada será estrecha, podríamos decir que por nariz.

diciembre 12, 2009

Pronósticos

Acá van mis pronósticos para las elecciones presidenciales de mañana no con el fin de ver cuán acertadas han sido mis predicciones, sino para contrastarlos con los resultados que se obtengan y en base a dicho contraste determinar quienes serían los ganadores y los perdedores. Para que los candidatos se declaren ganadores postulo que:

a) Piñera debe obtener sobre el 40%;
b) Frei sobre el 30%;
c) Marco sobre el 20%; y
d) Arrate sobre el 7%;

Estos porcentajes son sobre la base de los votos válidamente emitidos, esto es, descontados los votos blancos y nulos.

Para Marco debiera constituir una derrota cualquier porcentaje que obtenga que no le permita llegar a la segunda vuelta, porque él mismo se planteó esa meta, pero debemos convenir que cualquier porcentaje que obtenga por sobre el 20% lo valida de cara al futuro e hipoteca fuertemente las posibilidades de Frei de cara a la segunda vuelta. Mientras más votos obtenga Marco más debilita a Frei porque la estrategia de Marco ha sido socavar la votación de Frei antes que la de Piñera en su propósito de alcanzar a llegar a la segunda vuelta.

Para Arrate la obtención de cualquier porcentaje por encima de lo que han obtenido otros candidatos de la izquierda dura en elecciones pasadas constituye un triunfo de proporciones, particularmente porque debe lidiar contra la tesis del "voto útil" que enarbolan los distintos candidatos, además del handicap que otorga el emprender una campaña en base a puro voluntarismo, sin mayores recursos financieros. El creciente peso de las finanzas en las campañas abre una importante interrogante respecto del valor de la democracia que estamos construyendo.

Para Piñera cualquier porcentaje por debajo del 40% es una derrota con independencia de lo que ocurra con los demás candidatos; por sobre dicho porcentaje lo puede evaluar como positivo y mientras más se acerque al 45% lo coloca en una situación espectante para la segunda vuelta con altas posibilidades de que la derecha acceda por primera vez en más de 50 años a la presidencia por la vía electoral.

Para Frei la obtención de un porcentaje por sobre el 30% le da un respiro para aunar fuerzas con miras a recuperar terreno, reordenar el naipe, repensarlo todo, rescatar lo mejor que ha tenido la Concertación en estas décadas y rechazar de plano sus deficiencias. Recuperar las ovejas que ha ido perdiendo es el desafío que tendrá que enfrentar en el nuevo perìodo de menos de un mes que tendrá.

La distancia entre Frei y Piñera en esta primera vuelta no será un dato menor: mientras mayor sea más dificil será la recuperación de Frei: una distancia por sobre los 10 puntos porcentuales la hará casi irremontable; por menos de 10 puntos hará más accesible el triunfo de Frei en la segunda vuelta.

Los resultados de las elecciones parlamentarias serán funcionales a la segunda vuelta, puesto que mientras mayor sea el número de senadores y diputados que obtenga cada partido, mayor será el respaldo que tendrá el correspondiente candidato presidencial en el segundo round. Los senadores y diputados electos pasarán a constituirse en los batallones de la campaña que se avecina.

diciembre 03, 2009

Un escenario inédito

El domingo 13 son las elecciones presidenciales en Chile y el panorama que se vive y vislumbra es inédito para lo que hemos vivido en los últimos 20 años por muchos factores. Intentaremos mencionar al menos algunos de ellos.

Por primera vez la derecha ha estado punteando la tabla en forma persistente con un candidato que no es de la derecha dura, sino de la blanda, un candidato empresario, aunque no clásico, de esos rancios, de cuna, sino forjado por sí mismo, de los que en USA llamarían self made man, en los vericuetos financieros, bancarios. No es un empresario productivo, sino especulativo. Aunque se autodefine como un emprendedor, no lo es: un emprendedor crea empresas, Sebastián no ha creado empresas: las compra. Es en la compraventa de acciones como ha forjado su fortuna. Es un especulador que ahora está en proceso de compra del país. Lo prueba la inversión publicitaria en que ha incurrido. No debe ser por bolitas de dulce.

Por primera vez un gobierno exitoso de la Concertación no logra traspasar su popularidad al candidato de la coalición gobernante. Resulta dificil de comprender la distancia que marcan las encuestas entre la presidenta, el gobierno, la Concertación y el candidato de la Concertación. La presidenta se empina con una popularidad que bordea el 80%, algo que nunca había ocurrido y más encima en medio de una crisis económica mundial sin precedentes en los últimos 70 años, en tanto que el gobierno aprueba con algo más que un 50%. La diferencia puede explicarse por el peso del presidencialismo inscrito a sangre y fuego en la Constitución del 80 y por la tendencia a considerar que todo lo bueno que pueda hacer un gobierno es gracias a su presidente, en tanto que lo malo es imputado a sus colaboradores. Se cuida, se protege la figura presidencial. Por su parte la Concertación registra un nivel de adhesión cercano al 30% y su candidato poco menos. Con estos datos debiéramos pensar que el gobierno de Michelle no es de la Concertación, que las políticas del gobierno no son de la Concertación, y que el candidato de la Concertación está en las antípodas del gobierno.

Todo esto es falso, pero ha pasado piola, está siendo pasado por verdadero. El mundo al revés. Es falso porque el gobierno de Michelle no es un gobierno en el aire, en el que ella gobierna en base a ideas locas o sueltas, sino en base a un cuerpo de ideas, conceptos que son de la Concertación. Michelle es una fiel representante del espíritu de la Concertación. Cada gobierno de la Concertación ha estado marcado por un sello propio dado por su respectivo representante presidencial. Cada gobierno concertacionista ha sido distinto, ninguno ha sido igual al otro. El cambio es dentro de la Concertación, no fuera de ella. Al menos mientras la derecha no asuma su responsabilidad tanto en la creación de las condiciones políticas, económicas y sociales que condujeron al golpe, como en la complicidad y actuación que le cupo en el atropello a los derechos humanos durante la dictadura. Hasta la fecha ha mirado para otro lado, ni veo arrepentimiento alguno por el rol que le cupo en una etapa negra de nuestro país.

Michelle gobierna con el respaldo de la Concertación, respaldo expresado en sus parlamentarios, pero sobretodo, en la forma de abordar los problemas, de enfrentar los desafíos: conversando, dialogando, persuadiendo, negociando, como lo han hecho todos los gobiernos de la Concertación. Esta modalidad de gobernar es concertacionista y ha sido el sello de todos los gobiernos concertacionstas. Con todo lo bueno y malo que ello implica. Los costos no son menores: no siempre los resultados son del gusto nuestro; no siempre los problemas se resuelven y muchas veces se perpetúan. Gobernar democráticamente demanda paciencia, comprensión, que es lo que en este minuto pareciera esar faltando.

Por primera vez la continuidad de la Concertación está en riesgo. En realidad, la Concertación no está en riesgo, es la candidatura de la Concertación la que está en riesgo. La Concertación no está en riesgo, está agotada, ya no existe, ha estallado. De hecho dos de los cuatro candidatos presidenciales hasta hace unos meses pertenecían a uno de los partidos clave de la Concertación. Los desgajamientos no han sido menores y están mellando el espíritu concertacionista. Todo esto en medio del gobierno concertacionista más exitoso de la historia. Vaya paradoja!!!!

Muchos achacan la situación actual al candidato que lleva la Concertación. Creo que es un craso error. Es un tema que va más allá de eso. Lo que se está viviendo revela un agotamiento de una manera de hacer política, pero al mismo tiempo es consecuencia de una realidad económica-social, de un modelo de vida que degrada la política.

Por primera vez una minoría tiene posibilidad de alcanzar el gobierno gracias a la división de la mayoría que presenta tres candidatos. De ellos solo uno pasará a la segunda vuelta, pero cualquiera que éste sea, llegará tan debilitado que no tendrá fuerzas para superar al candidato de la derecha. Durante la campaña, uno de los candidatos en su afán de llegar a la segunda vuelta no ha encontrado mejor fórmula que golpear una y otra vez al candidato de la Concertación, coalición a la cual pertenecía hasta hace poco. Pareciera que su adversario no fuera el que está al frente, sino que al lado. Eso habla muy mal de él, habla de ambiciones desmedidas, de pérdida de brújula, y dificulta en grado sumo el traspaso de votos de uno a otro candidato para la segunda vuelta. De esta forma se está pavimentando el camino al candidato de la derecha y abre la sospecha de que el rol de Marco es el de cura de Catapilco, aquel oscuro personaje que impidió el triunfo de Allende hace ya más de medio siglo, en 1958 y posibilitó el de Alessandri. Por ello no debiera sorprendernos que la candidatura de Marco esté siendo aupada, inflada, financiada por Sebastián explotando la fisura existente en la Concertación. En todo caso preciso es reconocer que Marco representa una pateadura al tablero actual, claro que sin medir mayormente las consecuencias.

Por ello, mi pronóstico es al menos reservado, por no decir pesimista, aunque confieso que no pierdo la esperanza que la sensatez ciudadana se imponga. La derecha no merece ganar, y nosotros tampoco, pero así y todo creo que no debemos posibilitar el acceso al gobierno por parte de una derecha que en nueswtro país sigue siendo una de las más retrógradas a nivel mundial. Las consecuencias son impredecibles. La derecha tiene el poder económico y comunicacional, solo le falta el gobierno. Está a punto de tenerlo gracias a nuestra ceguera. Por ello, a pesar que no merecemos ganar, debemos ganar.

Falta poco para que nos pongamos a llorar. Pero como dicen por ahí, no hay mal que por bien no venga. Ya veremos cómo se barajará el naipe. De lo que sí podemos estar seguros es que la Concertación tal como la conocemos se encuentra, a lo menos, en un estado agónico. Habrá recomposición de coaliciones. La propensión hacia los tres tercios es fuerte. La tarea para el próximo gobierno será compleja, habrán díscolos por lado y lado.

noviembre 26, 2009

Honduras y Uruguay

Voy a hacer un alto en la saga que estaba escribiendo acerca de la formaciçon por competencias dado que este fin de semana habrán elecciones en ambos países. Las diferencias son abismales. Honduras no posee tradición democrática alguna y hasta poco tiempo atrás era un país bananero más de Centro Amèrica gobernado por la United Fruit Company. Una colonia norteamericana expoliada hasta dejarla sumida en la miseria. Años atrás, por motivos laborales, tuve ocasión de estar en Tegucigalpa, su capital. La desigualdad es extrema, no existe clase media. La tasa de escolaridad es baja porque los hijos de los pobres son recursos a los cuales recurren los padres para generar ingresos adicionales. El trabajo infantil por necesidad. Este domingo tendrán elecciones con su presidente Zelaya en la embajada de Brasil y Micheletti como presidente de facto. Las elecciones serán una opereta. La comunidad internacional intentó revertir la situación sin éxito.

Aparentemente el mundo presionó por la restitución de Zelaya. Digo aparentemente porque si la presión hubiese sido real Micheletti no dura un solo día. Zelaya no es ningun santo, Micheletti tampoco. Micheletti se ampara en una resolución de la Corte Suprema, pero todos sabemos, sobretodo en Chile cómo se cuecen las habas cuando la situación se torna crítica: el hilo se corta en su parte más delgada. El resultado de las elecciones no tendrá valor real alguno, salvo para continuar engañando a los hondureños, las grandes perjudicados.

Uruguay, por el contrario, es un país con tradición democrática, una clase media extendida y una alta tasa de escolaridad. Este domingo será el balotaje entre las dos primeras mayorías de las recientes elecciones celebradas alrededor de un mes atrás. Lacalle, expresidente, representa a uno de los partidos tradicionales que históricamente han gobernado el país desde su independencia, hasta 5 años atrás, cuando por primera vez la izquierda, representada por el Frente Amplio, con su abanderado Tabaré Vázquez, ganó las elecciones.

En su gobierno Uruguay no se hundió como pregonaban los agoreros desde la derecha, por el contrario, insufló un nuevo aire, una nueva manera de abordar los eternos problemas del Uruguay. Terminará su mandato con la frente en alto, con una alta popularidad, al igual que Michelle en nuestro país. tal como acá, allá, no se les ocurre cambiar la Constitución para posibilitar la reelección.

La concepción democrática de sus gobernantes y su ciudadanía es en serio. Para rematarla el Frente Amplio tuvo el desparpajo de postular a Pepe Mujica, un extupamaro, que vive de una chacra, maneja un lenguaje poco refinado, sin pelos en la lengua, y por tanto metedor de pata. Se le conocen miles de "lapsus", "caidas". Así y todo, a pesar de una campaña del terror, se sospecha que la gente lo quiere y que ganará. Muchos intelectuales, incluso de isquierda, ariscan la nariz, y se resisten a apoyarlo temiendo lo peor. Es la desconfianza hacia quien no es como uno. Son los que creen que quien no tiene una formación acabada no puede ser presidente. Son los mismos que decían que Lula sería un desastre. Y no lo es, por el contrario, tiene el sentido común, el olfato, la llaneza, que muchos intelectuales pierden a medida que sus conocimientos se van refinando.

Veo y quiero a Pepe y Danilo como ganadores. Danilo es el candidato a la vicepresidencia. Pepe es el Quijote, Danilo el Sancho Panza; Pepe es el volado, el soñador, Danilo el aterrizado; Pepe el que anda por las nubes, agarrándose la cabeza ante la injusticia, no tolerándola, Danilo es el que anda con los pies en la tierra. Uno es el complemento del otro. Con este binomio Uruguay va por más. Espero que los uruguayos no se pierdan y voten con confianza en sí mismos.

noviembre 19, 2009

La formación por competencias (parte 4)

En mi última columna afirmaba que la formación por competencia era un camino erizado de espinas. En efecto, no es llegar y cambiar la formación tradicional. Si no queremos que sea un mero cambio cosmético, de mercadeo, el cambio conlleva enormes desafíos en los más diversos planos.

De partida la clase convencional con el profesor al frente dictando cátedra y los estudiantes escuchando impávidos debe dar paso modalidades de enseñanza donde los estudiantes asuman un rol activo y el profesor actúa como guía, facilitador, orientador, dando pistas, sugerencias. El profesor ya no es aquel que da conocimientos, recetas empaquetadas como si fueran platos de comida en la boca del estudiante, sino que aquel que ayuda a identificar los ingredientes que deben configurar las comidas, orientarlos respecto de los tiempos de cocción, dejándoles que prueben lo que han elaborado y abriendo la posibilidad de que se equivoquen, de que una y otra vez elaboren los platos hasta que les salga a pedir de boca. El profesor ya no tiene el monopolio del conocimiento, ya que éste se encuentra en distintas fuentes, particularmente en Internet, así como en otros profesores.

El conocimiento ya no es suficiente por sí mismo ni está dado, es preciso que sea complementado con habilidades, destrezas, actitudes, amén de que debe ser construido, armado, lo que difícilmente es logrado individualmente. La complejidad de los problemas del mundo de hoy es imposible de abordar a partir de una genialidad individual, de un girosintornillos. De allí la necesidad del trabajo grupal, del trabajo en equipo donde cada uno de sus integrantes asume distintos roles. La estructuración de estos grupos de trabajo, la distribución de los roles al interior de ellos, y la evaluación son tareas que deben asumir los profesores bajo este nuevo paradigma educativo que en su mayoría no saben enfrentar. Mal que mal los profesores universitarios lo son no por sus competencias pedagógicas, sino que por sus conocimientos en las disciplinas que se traten. Por tanto, estos profesores necesariamente deben ser acompañados en este proceso de cambio por quienes se manejan en estas nuevas esferas.

Lo expuesto implica una verdadera revolución en el trabajo en aula y fuera de aula. Las sesiones de aula dejan de ser expositivas en las que “se pasa materia”, dado que se asume que los estudiantes llegan a ellas ya premunidos de los conocimientos adquiridos a través del estudio autónomo, buscando, filtrando material bibliográfico de las mas diversas fuentes bajo la orientación del profesor. Bajo el nuevo paradigma las sesiones en aula pasan a ser sesiones de trabajo, de discusión, de aclaración de conceptos, alternativas, dudas, cobrando un sentido nuevo. Obsérvese que este nuevo esquema supone que los estudiantes llegan a las clases con la “materia estudiada”, hábito que rara vez se encuentra presente en ellos. En consecuencia, al igual que los profesores, ellos requieren de un acompañamiento que viabilice este cambio. Por ello las instituciones que han optado por esta senda, por lo general han resuelto incluir unidades organizacionales, destinadas a posibilitar, facilitar este proceso apoyando a profesores y estudiantes por la vía de promover, difundir, estimular las buenas prácticas, las buenas experiencias.

En la próxima columna haremos alusión al trabajo fuera de aula. Mal que mal, entendida la competencia como la movilización, la puesta en acción, de un conjunto de capacidades en contextos específicos reales, es impensable una formación que no vaya mas allá de la que se imparte en las universidades. Solo cobra sentido si dentro del proceso formativo se hace partícipe un tercer actor: el medio social, la empresa productiva, de servicios, pública o privada. De esto conversamos en la semana que viene.

noviembre 13, 2009

La formación por competencias (parte 3)

Siendo el concepto de competencia de larga data, ella ha sufrido una importante evolución, a punto tal que ha saltado del ámbito de la formación técnica al de la formación profesional; de la esfera del saber hacer al saber actuar, de un énfasis puesto en las habilidades a uno puesto en las actitudes, los comportamientos, las reacciones; circunscrito al campo laboral para extenderse al campo social. No pocos ariscan la nariz ante el tema, como si de una nueva moda o pomada se tratara, de la mano del FMI, del Banco Mundial o del neoliberalismo. Motivos tienen de sobra para desconfiar. Mal que mal esta corriente surge al mismo tiempo que la llamada universidad empresarial, concebida como aquella destinada a formar profesionales como quien produce salchichas para ser engullidas a bajo precio por las empresas que los demandan.

Esta visión ignora el potencial, la fuerza que puede tener un modelo orientado al desarrollo de competencias que vaya más allá de ver a los alumnos como futuros profesionales. Interesa que rentabilicen a las empresas, que las hagan más productivas, no solo por sus competencias técnicas, sino que por sus competencias interpersonales capaces de desenvolverse como personas compenetradas tanto de sus deberes como de sus derechos, capaces de pensar, de reflexionar, de retrucar, de rebelarse, de debatir, de ponerse en los zapatos del otro, de medir y evaluar las consecuencias sobre terceros de las decisiones que adopta. Esto es, no se trata de producir “mejores salchichas”, sino que mejores personas con competencias para trabajar y vivir mejor con otros.

Ninguna universidad debiera abstraerse de estos desafíos. Más aún cuando vivimos una época en la que están ingresando a sus aulas estudiantes provenientes de familias de primera generación, esto es, cuyos padres no son universitarios, que viven y estudian en contextos muy complejos, muchas veces sin un hogar felizmente constituido, en un habitat sociocultural precario. En la actualidad la gran mayoría de los estudiantes están recibiendo una educación básica y media que deja mucho que desear, sin mayores hábitos de estudio, lo que implica que aún no son capaces de estudiar y trabajar en forma autónoma sin la amenaza de las pruebas o los examenes. Si a esto se agrega la entrada en escena de la concepción de la educación como un negocio, las consecuencias perversas se incrementan ad infinitum.

Pero no nos vayamos por las ramas. Por mi parte prefiero ver el lado positivo de este nuevo enfoque, dado que nos abre la oportunidad, tanto de hacernos cargo de los déficits que traen consigo los alumnos al ingresar a la universidad, como de potenciar su formación como personas que piensan, como ciudadanos de forma tal que no les pasen gatos por liebres.

Si tuviésemos ciudadanos en plenitud, las campañas de marketing políticas no tendrían mayor impacto porque se encontrarían con una ciudadanía reflexiva que exigiría información veraz y completa, y por tanto serían más austeras. Pero hoy parece que los millones que se destinan a ella reditúan con creces. De otra manera no se explicaría tanta inversión publicitaria. Lo mismo vale para los productos de consumo.

Si bien no se conocen universidades de clase mundial que se hayan embarcado en la senda de la formación por competencias, no hay que olvidar que estas universidades reciben estudiantes top que traen consigo un bagaje sociocultural que hace innecesario abordar déficits que no poseen. Lo importante es que mientras nuestra educación básica y media no haga bien su tarea, y exista una sociedad en extremo desigual, las universidades no podrán soslayar esta opción. Por supuesto que este camino no es gratis y está erizado de espinas.

noviembre 09, 2009

La formación por competencias (parte 2)

En mi anterior columna mencioné los factores que explican el surgimiento en las universidades del enfoque orientado al desarrollo de competencias para abordar los desafíos que enfrentan en el ámbito de la formación de profesionales.

En esta ocasión incursionaremos en torno al concepto de competencia que nace en Estados Unidos a comienzos del siglo pasado a partir del campo técnico laboral, centrado en el saber hacer, en el saber cómo hacer las cosas, en reconocer la mecánica, las etapas o pasos a seguir para obtener un resultado, sin mayor reflexión ni preocupación respecto de sus razones, de las teorías subyacentes. En este plano las competencias se entienden como las habilidades para realizar una o más tareas o actividades, por lo general circunscritas a aquellas de carácter práctico, simple, mecánico, repetitivo, tangible, vinculadas al ámbito de la capacitación laboral en los niveles operativos. Sin embargo esta concepción de la competencia ha experimentado una importante evolución, trascendiendo el ámbito de las habilidades laborales operativas, tornándola más compleja.

Es así como en la actualidad la competencia encierra un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes asociadas a aspectos no solo al saber hacer, sino al saber conocer, al saber ser y saber estar, las que son combinadas, activadas, puestas en acción, movilizadas en contextos específicos para resolver una familia de situaciones o problemas. Por tanto, hoy la competencia implica mucho más que el saber hacer, implica saber actuar, desenvolverse, que demanda capacidades que van más allá de las procedimentales y cognitivas, capacidades que día a día van teniendo mayor relevancia: las actitudinales, intrapersonales e interpersonales.

Revisando la oferta laboral por parte de las empresas podemos observar que además de un conjunto de competencias específicas asociadas a la profesión que se trate, se están demandando cada vez más competencias generales, transversales o blandas, tales como trabajar en equipo, pensar crítica y reflexivamente, trabajar bajo presión, orientado a resultados, resolver conflictos, tomar decisiones, asumir responsabilidades, fuertemente asociadas al saber ser, estar y actuar. Estas competencias se asumían dadas o adquiridas con el paso del tiempo, en base a la experiencia, de las que las instituciones educativas no se hacían cargo.

De lo dicho se desprende que el concepto de competencia tiene un origen empresarial, cuando se limitaba al saber hacer, actualmente, al extenderse al saber actuar tiene una connotación que va más allá de la empresa. Una educación orientada al desarrollo de competencias no solo nos permite ser mejores trabajadores, sino que también ser mejores ciudadanos por el creciente énfasis que tiene el componente actitudinal dentro de las competencias más valoradas en el mundo moderno. En un sentido amplio, la concepción actual de competencia es una importante contribución a la construcción de una sociedad, no solo más eficiente, más productiva, sino que también más democrática, más tolerante.

noviembre 03, 2009

La formación por competencias (parte 1)

La cobertura de la educación superior en las últimas décadas se sitúa por sobre el 50% en los países desarrollados, en tanto que en Chile está bordeando el 40%. Ello a pesar de la mala calidad de nuestra educación básica y media. No obstante ello, las universidades están incrementando sus vacantes, por lo que necesariamente deben hacerse cargo de las características del alumnado que ingresa a sus aulas. Más encima quienes están ingresando provienen de familias sin mayor capital social-cultura, de primera generación, esto es, cuyos padres no son profesionales.

Por otro lado, vivimos tiempos de un desarrollo científico-tecnológico sin precedentes, acompañado de un proceso de globalización y de niveles de competencia inéditos, que han están cambiando el peso de las distintas industrias y forzando profundas transformaciones en el seno de las empresas que hoy demandan profesionales con competencias en sus ámbitos específicos, sino que de aprender a aprender, a trabajar en equipo, a trabajar bajo presión y en base a resultados. De esto también debe hacerse cargo la universidad.

Para enfrentar estos dos desafíos, la universidad ha dejado de ser una artesanía para pasar a ser una industria. En consecuencia, inevitablemente, los modos, usos, costumbres, contenidos que les eran propios, están en revisión, y muy probablemente lo seguirán estando por mucho tiempo. Es en este contexto que surge el enfoque por competencias.

Antes los peldaños de la escalera eran de conocimientos, hoy lo serían las competencias, las que no solo incluyen a los conocimientos, sino las habilidades o destrezas y las actitudes, los comportamientos. Encierran lo que se ha dado en llamar el saber conocer, el saber hacer, el saber estar y el saber ser. Las competencias están asociadas a la puesta en acción, la movilización, la aplicación de las capacidades en contextos específicos, esto es, en los momentos y lugares apropiados. En cambio las capacidades tienen una connotación estática, de potencial, “tenemos la capacidad de”, que es distinto de la competencia, cuya concepción es de carácter dinámico, donde se ponen en juego una combinación de capacidades.

Si bien el concepto de competencia tiene un origen utilitarista, de satisfacción de las demandas del mercado, del mundo empresarial, también tiene una concepción ciudadana, de equidad, de justicia, que busca abordar aquellas competencias genéricas, blandas o transversales vinculadas a las competencias, entre otras, para trabajar en equipo, bajo presión, orientado a resultados; para dialogar, expresarse y comunicarse por escrito, en forma gráfica y oral, para reflexionar. Estas competencias son fuertemente demandadas no solo por las empresas, sino que por la sociedad en conjunto. Una sociedad constituida por ciudadanos con estas competencias no solo será más productiva, sino que más democrática, más crítica, más reflexiva, con menores posibilidades de que a sus ciudadanos los pasen por el aro.

octubre 23, 2009

Desde Medellín, Colombia

Después de exactamente 5 años, he vuelto a Medellín por pocos días en el marco de un seminario de Ciencia, Tecnología e Innovación. Si tuviera que describir en pocas líneas mi impresión de esta ciudad que tiene 2 millones de habitantes, y cuyo número se duplica si se incluye el Gran Medellín, diría que es la locura.

Locura en su tráfico, que a nuestros ojos, luce desordenado, caótico, lleno de tacos en sus horas peak, donde los cambios de pista y los semáforos humanos están presentes por doquier. Locura en sus mujeres que se deslizan por todas partes, por las calles y en sus lugares de trabajo, como si de pasarelas se trataran con un donaire, una sensualidad difícil de encontrar en otras latitudes. Locura en su ebullición, en su espíritu tropical, en su alegría, en su optimismo. Locura en su infraestructura física donde conviven obras de ingeniería y arquitectónicas de buen gusto con las de mal gusto, sean estas carreteras, edificios, estaciones de metro. Locura en sus microbuses enchuladas a más no poder con cromados relucientes ilustrativos del gusto tuerca que domina la escena.

Locura en su clima húmedo, caluroso, que la hace identificarse como “la ciudad de la eterna primavera” título que le disputa a la ciudad de Arica, pero donde a ratos se dejan caer lluvias tropicales que explican el verdor de la ciudad y la infinidad de parques que la rodean y que la población disfruta en plenitud siempre al tenor de una rumba, cuya música pareciera correr por sus venas manteniéndola en permanente movimiento.

Consultados en el ámbito político, con mucho humor afirman que “todos somos uribistas”, en una suerte de resignación ante lo que han sido los últimos años y lo que está por venir. Como en muchos otros países el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ya se ha hecho reelegir modificando la constitución por medio de un referéndum. Ahora se está entusiasmando, y/o siendo entusiasmado, junto a quienes le rodean, para volver a reelegirse.

Lo descrito es ilustrativo de una debilidad política institucional incapaz de sustraerse a la tentación por perpetuarse el plato por parte de quienes detentan el poder y que atraviesa a muchos de nuestros países. Entre los pocos países que han logrado escapar a esta lógica, destacan Chile y Uruguay, cuyos presidentes, no obstante sus altos índices de popularidad, se han abstenido de presentar iniciativas conducentes a su reelección. Habla bien de ellos, de su institucionalidad, y de sus respectivos pueblos.

octubre 15, 2009

La clasificación de Chile

Se logró la ansiada clasificación gracias a múltiples factores que vale la pena repasar para deleitarnos. De partida, la nominación del loco Bielsa, una de las primeras decisiones adoptadas por la actual directiva del fútbol profesional encabezada por Harold Mayne-Nicholls, un profesional que ha mantenido un encomiable bajo perfil. Atrás quedaron los tiempos de directivas presididas por quienes manejaban con ribetes personalistas y autoritarios la ANFP.

Otro factor clave, sin duda alguna, han sido los jugadores. Nunca antes nuestro país había tenido una constelación de jugadores caracterizados por su juventud, su rodaje en tierras foráneas, su compañerismo y alegría para jugar. Nunca antes habíamos tenido tantos jugadores en el extranjero en países y clubes de primer nivel. Esto les ha dado la pachorra, la fuerza y la capacidad para dar forma al agresivo, audaz planteamiento futbolístico que desde sus inicios pregonó el loco Bielsa. Esta generación dejó atrás el futbol timorato, arratonado, defensivo que nos caracterizó. Fueron capaces de ir por más, de arriesgar, de jugársela, y el resultado está a la vista.

Fuimos eficaces porque la meta se alcanzó: la clasificación. También fuimos eficientes porque los ingresos están superando con creces los costos. Sin pretender romper el aura y la felicidad que nos invade, mi duda reside en si lo logrado es sostenible, si esto no es más que un veranito. Esto porque no veo que esto se asiente en una política deportiva, consecuencia de semilleros, no veo el deporte insertado a concho en los establecimientos educacionales, o en los barrios. No veo que estemos cosechando algo que hayamos sembrado, salvo lo que alcanzó a hacer José Sulantay, primer director técnico que confío en muchos de los jugadores cuando recién se formaban.

Tuvimos un Ayala, un Fillol, un Pato Cornejo, un número 1 en tenis, Marcelo, luego un Feña, un Nicolás, todos fruto de esfuerzos personales y familiares que no han logrado asentarse más allá de ellos mismos. Los gobiernos no han logrado ir más allá de los discursos, de la retórica del significado de lo alcanzado.

Aprovechemos el vuelito de la clasificación para reflexionar sobre lo que una apropiada política deportiva sería capaz de generar. Estoy seguro que su costo es irrisorio al lado de los beneficios que reporta en términos de salud poblacional, de desarrollo del espíritu.

octubre 09, 2009

La agonía de Honduras

Micheletti lleva ya más de 3 meses como presidente de facto desafiando a la comunidad internacional, resistiéndose a abandonar el poder en el que lo colocaron los militares en un golpe de Estado incruento.

Los motivos son los que siempre se invocan para estos casos: que el presidente constitucional, Manuel Zelaya, intentó burlar la ley convocando a un referendum o plebiscito para posibilitar su reelección. Cometieron el error de sacarlo en pijama, subirlo a un avión y mandarlo para afuera. Si hubiese sido Pinochet, habría mandado hacer caer el avión “accidentalmente”.

Luego Micheletti ha sostenido que si ingresa al país será juzgado por los tribunales por delitos de lesa patria. O sea, lo envía para afuera, y luego lo amenaza con enjuiciarlo si regresa. La gran interrogante que flota es ¿por qué no se ordenó su procesamiento si efectivamente había violado alguna ley? Era más cómodo saltarse toda la constitucionalidad y ponerlo patitas afuera.

Ahora Micheletti considera que fue un error mandarlo para al exterior para que cacaree y mas encima se introduzca al país a sus espaldas, burlándose de todos los controles, para asentarse en la embajada brasileña.

La OEA, con Inzulza a la cabeza, ha interpuesto sus buenos oficios para restaurar el orden constitucional, el que necesariamente pasa por la restitución de Zelaya en la presidencia. El tiempo pasa, las negociaciones se entrampan, y todo juega a favor y en contra de ambos, pero de lo que no cabe duda, es que juega en contra de Honduras., de su población, la gran damnificada. Micheletti ha sostenido que está disponible para dar un paso al costado si Zelaya hace lo mismo.

La oferta es absurda porque él es el usurpador. Lo más grave es que mientras se estaba poniendo el foco en una eventual infiltración de milicias venezolanas, Micheletti sin el más mínimo decoro habría estado reclutando a paramilitares colombianos en apoyo al golpe. Un cara de palo más en este mundo tan particular.

octubre 02, 2009

Emborrachando la perdiz

A raíz de la aparición del nombre de Piñera en un informe de relevancia mundial, puesto sobre la mesa por Frei en el último debate presidencial, se ha desatado toda una controversia que ha afectado al capítulo chileno de la organización no gubernamental llamada Transparencia Internacional. Como era previsible, desde la derecha las críticas no se han dejado esperar.

En política es inevitable que a uno le echen en cara, para bien y para mal, los actos y las decisiones que adoptamos. Es parte de la transparencia, es parte de la vida pública. No podemos pretender constituirnos en una autoridad pública sin que se nos escrute. Menos aún si se aspira a la presidencia de la república. Por lo demás es sano que así sea.

En este caso particular, entre tanta batahola uno se despista y se pregunta ¿Cuál es el problema? El problema fue que en conocimiento de información privilegiada no se abstuvo de comprar acciones que le reportarían ganancias millonarias de un día para otro. Si la decisión de compra fue adoptada con anterioridad al conocimiento de los estados financieros de LAN, entonces debió haber dado orden de anular la compra, lo que no hizo. Por ello tanto a él como a otro alto ejecutivo se les multó. Este último apeló, mientras que Piñera decidió pagar la multa por razones políticas, creyendo que con ello daba vuelta la hoja y de esta forma olvidar el tema. Creyó que pagando la módica cifra de 400 millones de pesos compraría el silencio colectivo. Tendríamos que ser unos eunucos para silenciarnos voluntariamente.

Frei, sin pelos en la lengua, se encargó de reponerlo, rememorando el tema de la política y los negocios. Es curioso, pero en Chile no está prohibido ser empresario y político, pero sí lo es ser dirigente gremial y político. Como una jauría la derecha le enrostra a Frei haber mentido. El ladrón detrás del juez.

Ningún país que se precie de decente puede darse el lujo de dejar pasar estos antecedentes mercantiles de uno de los candidatos a la presidencia. En otros países hechos similares han producido la bajada del candidato afectado. Pero acá, como si lloviera.

Previendo lo señalado, años atrás Allamand, entre otros de su sector, le había señalado la necesidad de separar la política de los negocios. Longueira, a su vez, le había enrostrado esta doble militancia. En resumen, Piñera tiene que asumir la responsabilidad y el costo de sus decisiones de negocio. No se la puede llevar gratis.

septiembre 25, 2009

Evaluando el debate presidencial

En relación a debates con ocasión de elecciones pasadas, sin perjuicio que subsisten importantes debilidades, hay mejoras sustantivas bajo el formato actual del debate que le han dado mayor dinamismo.

Lo que parece quedar en la retina fue la denuncia de Frei cuando se abordó el tema de la corrupción y la transparencia. Sin embargo el debate fue algo más que eso, en particular, permitió a la ciudadanía conocer los planteamientos generales de cada uno de los candidatos, sobretodo del de menor visibilidad.

Sin perjuicio de lo que digan las encuestas, desde el punto de vista de las expectativas, el gran ganador fue Arrate, candidato que representa a la izquierda dura, la sobreviviente, la que reivindica, orgullosamente, la obra y el legado de Allende. Digámoslo con todas sus letras: Arrate fue quien mostró más aplomo, seguridad, conocimientos y claridad conceptual. Representó esa otra mirada que no está en las otras candidaturas, la de los perdedores, la de los postergados, los discriminados. Para los cánones actuales, Arrate encarnó el derecho a soñar. Fue el único que se desmarcó del pragmatismo, de la resignación que se ha apoderado del grueso de la sociedad, en la que me incluyo. Los demás candidatos no estuvieron a su altura perdidos en la trama de la realidad, de lo concreto. Arrate vio el bosque que los demás no vieron concentrados en las virtudes y defectos de los árboles que configuran el bosque.

De Marco se esperaba mucho más. Era la ocasión para que desplegara sus dotes comunicacionales –como profesional de las comunicaciones en su calidad de cineasta- y que aprovechara el debate para ganar puntos. Era el que más tenía para ganar. No deja de llamar la atención que siendo el más joven de todos los candidatos no tuviera mayores sueños, como sí los conserva el candidato de mayor edad, Arrate. Marco parecía el más aterrizado, preocupado de las finanzas, de la responsabilidad, emplazando a los otros candidatos. Los papeles parecían invertidos.

De Frei, los que conocen su parquedad, no se habían forjado mayores expectativas, por lo que difícilmente pueden haberse visto defraudados. Tan solo sorprendió el misil lanzado al corazón de Piñera al reflotar el eterno dilema que Piñera no ha logrado dilucidar y que terminó por acaparar la atención periodística: su incapacidad para separar sus negocios de la política.

De Piñera se esperaba mucho más. Su elocuencia y facilidad de palabra debieron haberle darle réditos, pero se engolosinó con un mensaje siempre en torno a lo mismo: la puerta giratoria, el candado, etc. Se le observó sin chispa, desencajado, con una expresión fría, poco creíble. Cuesta creerle refiriéndose a los más pobres a uno de los hombres más ricos del país, si es que no es el más rico. El símil con Berlusconi es inevitable. En consecuencia, si hubiese que mencionar al gran perdedor de la jornada, no es sino Piñera, así como el gran ganador fue Arrate.

Del contenido del debate no hubo nada mayormente destacable, salvo las denuncias y alusiones de Arrate, las que invitan a reflexionar en torno a los altos niveles de desigualdad que dominan a nuestra sociedad y la imperiosa necesidad de adoptar medidas conducentes a la construcción de una nación más integrada.

Con todo, es difícil que el debate haya alterado mayormente las preferencias ciudadanas por cada candidato, aunque se visualiza que la distancia entre los candidatos hoy es menor que ayer. Si tuviésemos que distribuir 100 puntos entre ellos, podríamos pensar en 40, 30, 20 y 10 entre el primero (Piñera) y el último (Arrate), con un margen de error de 5 puntos. Si miramos el debate como la largada de la campaña, tendremos segunda vuelta entre Piñera y el segundo, que de momento sería Frei. Todo parece apuntar a que los 10 puntos de Arrate se van a Frei y que los votos a disputar serían los de Marco. De ellos la mitad se van para la casa, ya sea porque se abstendrán en la segunda vuelta o votarán nulo o blanco, porque son votos de protesta que no aceptan, o están cansados de verse enfrentados al dilema del mal menor. Por tanto, son los 10 puntos restantes de Marco los que inclinarían la balanza. Si así fuera, no cabe duda que la llegada final será milimétrica.

Para tranquilidad de los lectores, mis previsiones no son infalibles, por el contrario, rara vez acierto.

septiembre 17, 2009

Pragmatismo y gradualismo

La semana de fiestas patrias se inició marcada por la muerte de Boeninger, ex rector de la Universidad de Chile en tiempos de la Unidad Popular, ex director del Centro de Estudios para el Desarrollo, think tank de la Concertación, ex ministro del primer gobierno de la Concertación, ex senador designado. Todo esto, de acuerdo a lo que sostiene en su última entrevista, sin que haya levantado la mano para pedir un cargo. No cabe duda que su influencia está muy por encima del bajo perfil que siempre cultivó. La Concertación fue lo que fue y es lo que es, por lo que Boeninger promovió e impulsó: la negociación, los acuerdos, los consensos. No pocos adscribieron sin ganas a ese talante que Aylwin describió como el camino de lo posible. Quienes se han estado desencantando, se han ido marginando e intentando crear sin éxito nuevos referentes. No obstante los avatares que ha debido encarar, y contra todo pronóstico, la Concertación está por completar 20 años de andadura gubernamental, reconociéndosele ya como la coalición más exitosa en la historia política nacional.

La gran duda, y para lo cual seguramente nos falta perspectiva histórica, es si las concesiones y acuerdos adoptados entre el plebiscito del 88 y las primeras elecciones presidenciales del 89, fueron los más pertinentes. Sin embargo, preciso es reconocer que un país con posturas tan distantes, no habría resistido una política de choque después de una dictadura. O se tendían puentes, o volveríamos a tener una dictadura.

Hoy, en un país con menos temores, con FFAA inhibidas de intervenir, a pesar del descrédito de los políticos, pareciera que estamos disponibles a debatir entre distintas alternativas de futuro con mayores grados de libertad que en el pasado.

En plena semana de la chilenidad, Magdalena, hermana de Sebastián, el candidato presidencial de la derecha, lanzó un misil inesperado: reflotó una entrevista que le hiciera la revista farandulera COSAS a Marco, uno de los candidatos rebeldes. Entrevista en la que Marco se lamenta de ser chileno, que preferiría ser italiano, y que las fondas y ramadas no le interesan para nada, que cuando va a ellas solo ve votos. Así de simple, desenfadado y con total desparpajo dijo lo que muchos piensan pero no dicen. El tema de una eventual descontextualización de lo que dijo es lo de menos. Lo importante que no pudo desmentirlo. Tú y yo podemos decirlo, pero alguien que a futuro quiere ser candidato a presidente, simplemente no puede decirlo sin tener que pagar un alto precio por ello, el precio de que se lo echen en cara.

Tengo la duda si Magdalena se salió de madre antes de tiempo, sin querer, o bien, lo hizo porque estén sonando las alarmas en el comando de Sebastián. En el primer caso significa que era uno de los misiles que le tenían guardado para una eventual segunda vuelta luego de inflarlo con miras a debilitar a Frei, pero que se le escapó; en el segundo caso significaría que están empezando a temer más a Marco para una segunda vuelta que a Frei. Y por tanto, que prefieren hundirlo ahora porque después quizá no alcancen a pararlo.

Sospecho que el misil fue premeditado, lanzado porque con Marco en segunda vuelta el escenario político puede volverse incontrolable. El naipe se barajaría de otra forma y ahí todo puede ser.

Finalmente, la semanita se adereza con la visita de Aznar, el peón de Bush en Europa, para respaldar la alternancia en el poder a nombre de la estabilidad. La verdad que en Chile la alternancia la hemos tenido desde los 90 porque cada uno de los gobiernos de la Concertación ha tenido su propio sello, su propia identidad. Es imposible desconocer la diferencia que ha existido entre los 4 gobiernos que hemos tenido hasta la fecha. Nadie puede ignorar que el de Bachelet tiene una impronta propia, diferenciada de la de Lagos, así como el gobierno de Aylwin tuvo su propio sello. Los 20 años de Concertación no han desestabilizado al país, muy por el contrario, le ha dado una continuidad, una estabilidad inédita y desconocida por estos lares.

septiembre 11, 2009

¿Del cielo al infierno?

Desde chico que no he podido sustraerme al embrujo del futbol, aunque por largos años me alejé de él. Los partidos anodinos, con mucho mediocampo, defensas cerradas, juegos arratonados, resultados escuálidos, y estadios vacíos, me desalentaron.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, como un imán que atrapa, sigo las peripecias futboleras, acicateado por un futbol más atractivo, una generación de jugadores de excepción con una disposición distinta, virada, respecto de lo que estábamos acostumbrados.

Si a esto agregamos la disponibilidad de un técnico como el loco Bielsa y la privilegiada posición que estamos ocupando en estas eliminatorias, podemos entender que antes de los traspiés de esta última fecha sintiéramos que estábamos tocando el cielo.

Los dos últimos partidos nos han vuelto a tierra, a la realidad. El empate con Venezuela, frustrante porque estando en las nubes, no lo teníamos contabilizado. Y la derrota ante Brasil, frustrante porque si bien estaba dentro de los pronósticos, los teníamos en el bolsillo al remontar un marcador adverso, tener un jugador adicional. Hubo pasajes en los que Chile parecía estar bailando samba ante los brasileros. Sin embargo, al final tuvimos que morder el polvo de la derrota.

¿Qué pasó? Siendo estos momentos de frustración y rabia es bueno hacer un alto y aterrizar. Seguimos encumbrados, en la parte alta de la tabla, y nuestras posibilidades de clasificar continúan vigentes. Sin embargo cabe preguntarse ¿en qué fallamos? Y la verdad es que fallamos en lo de siempre: cuando creemos que tenemos los partidos en el bolsillo, los perdemos o empatamos por desaplicaciones, por desconcentración, por pifias puntuales, por falta de regularidad. Aunque debemos convenir que estos momentos, son cada vez los menos gracias a un plantel de jugadores jóvenes excepcionales capaces de mirar de frente a cualquiera. Ya nos paramos sin problemas en cualquier cancha del mundo, sin apocarnos, con osadía. Ante Brasil, en su casa, jugamos de igual a igual, con una actuación que nos dignifica.

Sin embargo algo nos sigue faltando. Como en la construcción de una casa, ya tenemos la obra gruesa, y lo que nos fallan son las terminaciones, para lo cual se requiere algo más que maestros chasquillas. Es el gran salto que nos falta y eso requiere disciplina, profesionalismo, un proceso. Aún no estamos como para llegar y juntar a los mejores, ponerlos a cargo de un buen técnico y ya está. No, ni siquiera Argentina y Brasil que cuentan con planteles estelares de sobra pueden darse ese lujo en la actualidad.

Por eso creo que la actuación de Chile es entusiasmante, pero para que lo que estamos haciendo sea consistente, sustentable, hace falta un proceso de largo plazo, una política deportiva de largo alcance que no veo por ninguna parte. Un proceso que nos otorgue la disciplina para estar los 90 minutos inmersos en el partido sin distraernos, y con la sangre fría para no debilitar el equipo mediante expulsiones infantiles. Mientras no dispongamos de esta política deportiva, y de este proceso, los resultados serán siempre efímeros, sujetos al chiripazo, generándonos alegrías y tristezas intermitentes.

septiembre 04, 2009

Nadie puede cantar victoria

Estando por entrar al período electoral propiamente tal, definido por el período legal de campaña, ya se tiene una fotografía del momento producida por el CEP, a quien todos parecen creerle. El cuadro muestra pocos cambios en relación a la foto tomada tiempo atrás. Sintetizando, se tiene una distribución del orden del 40% (Piñera), 30% (Frei), 20% (Enriquez-Ominami) y 10% (Indecisos, no saben, etc.).

En realidad todos tienen algo menos que esos porcentajes, pero más o menos, este es el panorama. Tanto Piñera como Frei aparecen estancados, en tanto que Marco crece. En estricto rigor, más allá de las sonrisas forzadas y el optimismo de la boca para afuera, todos debieran tener profundas razones para sentirse defraudados.

Piñera hace rato que está parado, que no crece, que es incapaz de cruzar el umbral del 50% a pesar del tiempo que lleva en campaña y de los millones que nos tira por la cara con una campaña publicitaria atosigante e ilegítima por estar fuera de los plazos legales. En términos económicos cada voto le está costando más de un ojo de la cara. Pareciera que tuviera recursos como para tirar por la ventana.

Frei parece una hormiga trabajadora, perseverante, que no se arruga ni se arredra ante nada, pero su porcentaje, a esta altura del partido, deja que desear. Y deja mucho que desear porque con la adhesión ciudadana que concita el gobierno, su candidatura debiera estar punteando. Ni siquiera sumando los porcentajes de todas las candidaturas, sin incluir a Piñera, alcanzan el porcentaje de aprobación de Michelle.

Este pareciera ser un fenómeno inédito, en el que la población ha disociado a Michelle de la Concertación. Como si ésta no tuviese nada que ver en el accionar de Michelle, como si el éxito de Michelle fuese a pesar, y no gracias a la Concertación. Como si la Concertación no tuviese nada que ver con las políticas que está implementando Michelle y que la ciudadanía califica como exitosas. Esto a pesar que Michelle se declara y actúa como concertacionista. Por tanto, lo que pareciera estar limitando las posibilidades de Frei, serían las peleas chicas que se han dado al interior de la coalición concertacionista a vista y paciencia de todos.

Marco en tanto crece por debajo de lo que necesita para el tiempo disponible, a un ritmo insuficiente para alcanzar a llegar a la segunda vuelta, aunque suficiente como para dañar a la candidatura de Frei. Por momentos da la sensación que su estrategia apunta a posicionarse para las elecciones del 2014, sin importarle el daño que su presencia y sus ataques generan en las posibilidades de Frei.

Los resultados de la encuesta lo confirman: Piñera no sube, pero no baja, o sea, la irrupción de Marco no le perjudica; Frei baja levemente, o sea, Marco crece a partir de la baja de Frei y de algunos indecisos. Para Piñera el mejor escenario es una segunda vuelta entre él y Marco, momento en el que sacará toda la artillería de ataque que mantiene guardada contra él.

Sin embargo este escenario lo veo muy poco viable, dado que de acá a diciembre será poco más lo que podrá avanzar. Por tanto, lo más probable, lo casi seguro, es que tendremos una segunda vuelta entre Frei y Piñera. Mientras más avance Marco, más debilita las opciones de Frei. En consecuencia, sin querer queriendo, está jugando a que gane Piñera, olvidando que una vez instalado, será muy difícil destronar a una derecha que haya logrado concentrar, acumular bajo su férula el grueso del poder económico, comunicacional y político.

agosto 28, 2009

Desde Montevideo

Con ocasión de un congreso me encuentro en Montevideo, capital del Uruguay, país con una población de unos 3 millones de habitantes. En el exterior viven alrededor de 600,000 uruguayos, un 20% de su población residente en su país natal. Cabe agregar que estos uruguayos que viven en el exterior son en su mayoría jóvenes. Los que residen en Uruguay son mayoritariamente viejos.

Uruguay llegó a ser el país latinoamericano con una clase media extendida ejemplar, con los más altos estándares de equidad social, donde todos conversan de igual a igual. A pesar que los uruguayos se sienten más inseguros que ayer, sigue siendo el país más seguro en todo el continente. Sigue siendo el país con una base cultural amplia en el que la relación es entre iguales, donde la diferencia de ingresos económicos no se expresa en diferencias sociales. Cada uruguayo, por modesto que sea tiene opinión, sabe de qué está hablando, conversa de igual a igual, no se amilana ante nadie. Y eso vale oro.

Esta realidad es consecuencia de décadas, desde que dejó de ser la Suiza de América, cuando la relación de los precios de intercambio se deterioró significativamente. Sus puntos fuertes eran la lana, el cuero, la carne, y sus precios se fueron quedando atrás mientras los de los bienes que importaba ascendían. Si a esto se agrega un Estado incapaz de adaptarse a la nueva realidad, y una población que hacía de la viveza un atributo positivo antes que negativo, tendremos una bomba de tiempo.

Bomba de tiempo que no ha explotado de una patada, sino que en forma paulatina, subrepticiamente, imperceptiblemente, en un proceso de erosión que el sistema político fue incapaz de encarar de frente. Colorados y blancos, las fuerzas políticas tradicionales no querían ver amparados en glorias pasadas que hicieron posible un país ejemplar en materia de desarrollo educacional y cultural, de salud y de previsión. La dictadura estaba más preocupada de ser parte de la operación Cóndor, de destruir a los opositores, que de procurar el desarrollo del Uruguay, de revertir la decadencia.

En las últimas elecciones presidenciales, los uruguayos, tradicionalmente conservadores en lo político, aunque avanzados en lo cultural, apostaron por desmarcarse de la oferta tradicional, optando por el Frente Amplio, coalición de fuerzas de izquierda. Tabaré Vázquez, su abanderado, es el actual presidente. Bajo su presidencia, Uruguay comienza a ver signos de luz al final del túnel. Sin embargo, para que ello se concrete, es indispensable que Uruguay aborde dos temas centrales mediante un gran acuerdo político: la reforma de un Estado que no da para más, y la definición de una estrategia productiva tras la cual se alineen todos.

agosto 21, 2009

La mercantilización de la educación superior chilena

La mercantilización de la educación, y de la educación superior en particular, creo que no da para más. Si bien algunos aducen que ha servido para incrementar la cobertura, lo ha sido a un alto, a un altísimo costo que estimo, podría ser menor. Ya sea en términos del valor de los aranceles, como de su composición y la calidad de las carreras que se imparten, la cual está librada al mercado como si de un bien de consumo cualquiera se tratara. En la actualidad Chile es uno de los países con la menor proporción del gasto público en educación superior, y al mismo tiempo, el mayor gasto privado. O sea, la carga sobre los privados, esto es, nosotros, los ciudadanos de a pie casi no tiene parangón en el mundo.

En este marco la cobertura ha ascendido fuertemente, desde menos del 20% hace unas décadas, hasta alrededor del 40% en la actualidad. Esto significa que de cada 100 jóvenes en edad de cursar estudios superiores, 40 lo hacen. En los países de mayor desarrollo esta cobertura sobre pasa el 50 y 60%, tasas que Chile aspira alcanzar en el mediano plazo. En el pasado, cuando menos de 2 jóvenes de cada 10 estudiaban en la universidad, ella era prácticamente gratuita, curiosamente, cuando quienes ingresaban a la universidad provenían de familias de los quintiles de mayores ingresos. Hoy, por el contrario, hay que pagar, justo cuando están empezando a estudiar en las instituciones de educación superior los hijos de familias de menores ingresos y cuyos padres no tienen educación superior. Todo esto ha sido posible gracias a la implementación de sistemas de becas y créditos que han permitido chutear la deuda hacia delante.

Todo ello bajo el argumento dominante y soporífero que sostiene que la educación superior es un bien eminentemente privado en virtud de los mayores ingresos que en el futuro se asume que les reportará a los estudiantes la posesión de una educación superior. Al respecto tengo algunas dudas existenciales que no he logrado dilucidar. De partida tengo mis objeciones respecto de que sea así con todas las profesiones, y bajo esta misma lógica deberíamos haber aplicado en el pasado similar criterio con la educación básica y media.

A comienzos del siglo pasado la rentabilidad que proporcionaba la posesión de la educación básica era alta porque pocos la tenían; en la medida que se fue masificando la educación básica dejó de ser en factor diferenciador; a mediados del mismo siglo, quienes tenían educación media eran quienes conseguían empleo y bien pagados, hasta que se constituyó en el nuevo estándar. Y a partir de la segunda mitad del siglo pasado, solo la posesión de un título universitario permitía asegurar encontrar empleo bien remunerado. Pero ya desde fines del siglo que se fue tener estudios superiores ya no resulta suficiente para encontrar trabajo y asegurarse una remuneración atractiva. Eso explica que actualmente estemos todos corriendo tras la nueva zanahoria: la posesión de un postítulo o un posgrado.

Claro, para que los de abajo pudiesen seguir estudios superiores se instituyó un sistema de becas y de créditos. Las becas para aquellas carreras poco atractivas y/o que reportaran futuros ingresos no muy atractivos; los créditos para quienes se asume que podrán pagarlo con las remuneraciones que recibirían una vez egresados y se inserten laboralmente. Sin embargo me asalta una duda que no he podido conciliar: una vez que egrese el hijo del rico, sale sin deudas y más encima lo más probable que consiga un buen empleo bien remunerado a raíz de la red social de contactos familiares que de seguro tendrá. En cambio el hijo del pobre, si es que egresa, obtendrá un trabajo con menor remuneración puesto que carece de la apropiada red de contactos, que en Chile, así como en cualquier país, no deja de ser importante. Pero lo más grave, es que lo hará con una mochila, la necesidad de pagar el crédito obtenido en su oportunidad. O sea, no solo ganará menos que el hijo del rico, sino que además todos los meses deberá descontar de sus ingresos una proporción de ellos para ir pagando el crédito. Este sistema que a ojos de todos pareciera ser justo, a mi juicio no lo es.

¿Somos tan inteligentes como para instituir un sistema del cual no existe parangón en el mundo?

agosto 12, 2009

Disparándose a los pies

Si bien la campaña oficial presidencial y parlamentaria aún no se inicia, en los hechos ya ha partido hace rato aún cuando se desconozcan los caballos que finalmente estarán en carrera. Pocas veces en el pasado nos habíamos encontrado con un escenario tan enrarecido como el actual. Son múltiples los signos que lo ilustran.

Vamos a centrarnos en lo que se visualiza en el campo presidencial, porque el parlamentario está más que nebuloso. A grosso modo podríamos hablar de 3 caballos: el de la Concertación (Frei), el de la Oposición (Piñera), y el de los Otros (Enriquez-Ominami, Arrate, Navarro y Zaldìvar, asumiendo que no se me escapa ninguno).

Si miramos la adhesión que concita el gobierno encabezado por Michelle, que la coalición sustentante del gobierno, es la Concertación, y que su candidato en las próximas elecciones es Frei, éste debiera ganar por paliza. Sin embargo las encuestas no dicen eso, por el contrario, lo ponen persistentemente a la zaga del candidato opositor.

Me atrevería a aventurar que la razón de ello se centra en que la ciudadanía está atónita, observando una Concertación desordenada que ventila sin pudor alguno, desvergonzadamente sus diferencias, sin medir las consecuencias. Esto es, irresponsablemente. Basta que a algunos de sus dirigentes les pongan un micrófono para que no se aguante y se dispare al pie una y otra vez dejando con la boca abierta a los adherentes. Cuando se anda en dimes y diretes, poniendo y exigiendo condiciones, anteponiendo intereses personales o partidarios, se va camino al abismo. Eso lo sabe cualquier hijo de vecino, y con mayor razón, un dirigente político. Con sus condicionamientos parecieran estar jugando a favor de la oposición.

Otra hipótesis se centra en los desgajamientos que ha tenido la Concertación a diestra y siniestra por diferencias insalvables con la coalición y el brazo ejecutor de su ideario, el gobierno. Flores y Zaldìvar se fueron sosteniendo que la Concertación se estaba corrompiendo e izquierdizando; Navarro y Arrate porque se estaba derechizando; y Enriquez-Ominami porque su partido no lo habría inflado. De ellos, solo este último ha logrado perforar la barrera de los dos dígitos, en tanto que los planteamientos de Arrate, Navarro y Zaldívar no encuentran eco en la ciudadanía.

Estas dos hipótesis, serían las que tienen al candidato concertacionista estancado, sin poder desplegarse en plenitud a pesar de los altos niveles de adhesión que concita el gobierno. De estas dos hipótesis, la experiencia señala que la primera de ellas es la clave, razón por la cual si quiere recuperar la confianza ciudadana, necesariamente la Concertación debe ordenarse, cohesionarse, renovarse tras propuestas de futuro y dejar de andar jugando a los bandidos. Con los pies en la tierra.

Por el otro lado, el candidato que puntea también se encuentra frenado. A estas alturas del partido, con todos los desaguisados de la Concertación ya debería estar totalmente despegado. Y no lo está. No lo está porque no convence, porque no se le cree. Nuestro candidato tiene una marca de fábrica en materia de credibilidad, de seriedad, de convicciones, de trabajo en equipo. La UDI por su parte sigue sin jugársela por su candidato. No se fía de él. Si a eso agregamos que Michelle está haciendo bien, muy bien su pega, podemos afirmar que el triunfo depende de nosotros, no de otros. Depende de que la Concertación no se ahogue entre los autocomplacientes y autoflagelantes, entre progresistas y no progresistas. Todas las fuerzas de la Concertación son progresistas.

Es hora que los dirigentes tomen conciencia de la responsabilidad que les compete en la hora actual, en la continuidad de la Concertación, en superar las divisiones. El pueblo concertacionista, la base concertacionista no pierde la esperanza de que sus dirigentes estén a la altura de sus responsabilidades. El regreso de la derecha al gobierno nos costará caro como país en términos de desigualdad, de insolidaridad.

Estas líneas están escritas con el mejor de los espíritus por un ciudadano de base, sin cargos políticos, conciente del aporte que la Concertación le ha dado al país, así como de sus limitaciones. Hoy somos más y mejor país que ayer. Podríamos haberlo hecho mejor, sí, pero no nos destruyamos por ello, por el contrario, que eso nos de la fuerza para hacerlo mejor mañana. De nosotros depende.


Aún es tiempo. Los resultados de las encuestas revelan que la ciudadanía aún no le está mostrando tarjeta roja a la Concertación, pero sí una tarjeta amarilla, la que puede revertir si se porta bien.

agosto 07, 2009

Cisarro y Francisca

Cisarro es un niño de 10 años que ya cuenta con una significativa carrera en el mundo del delito. La penúltima fue la conducción de un auto robado, razón por la que fue detenido; y la última fue su fuga. Ahora se encuentra detenido y los dardos se tiran contra SENAME que no sabe qué hacer con él. Proviene de una familia disfuncional, o sea, no tiene familia; tiene 10 hermanos de distintos padres, y el de él no se conoce. Ha estado en 6 colegios, habiendo golpeado a una compañera y a un paradocente en el último de ellos. Al paso que va se corre el alto alto riesgo que termine como el Tila, emblemático caso que inundó la prensa en su momento.

El otro caso que concita la atención es el asesinato de Francisca, una inocente niña de 5 años, quien fue golpeada, violada y lanzada viva al mar luego de haber sido engañada. El asesino se encuentra detenido. Como siempre ocurre en estas situaciones, en una suerte de reacción refleja, instintiva, el tema de la pena de muerte vuelve a reflotarse como castigo ejemplarizador, amedrentador, aleccionador.

En este último caso la sociedad reacciona escandalizada, pone el grito en el cielo, e incluso algunos abogan por restituir la pena de muerte, olvidando que Chile ha sido uno de los últimos países en abolirlo, y que los sociedades más avanzadas han aprendido que ella no resuelve nada, no devuelve la vida, ni cumple el rol que se le asigna cuando existe el caldo de cultivo para la existencia de tan horrorosos crímenes. Pero la reacción visceral es la simple, propia del mundo conservador y de una visión de derechas que pone el acento en la represión de las consecuencias antes que en la prevención de las causas.

Estos mismos sectores conservadores, en el caso de Cisarro, deben centrar sus dardos en SENAME, culpabilizándolo por no cumplir su rol rehabilitador. Desafortunadamente el asunto es más complejo y se relaciona con la sociedad que estamos construyendo, con la sociedad que produjo al asesino de Francisca, así como tantos otros casos similares en la historia delictual chilena y mundial, con la sociedad que produce niños como Cisarros, condenados de por vida desde sus primeros años. Por momentos pienso en el milagro que no existan más Cisarros.

Cuando hablo de sociedad me refiero a nuestra responsabilidad en vez de traspasarla a otros. Nosotros somos la sociedad, el sistema y no sacamos nada con disparar contra SENAME ni a favor de la pena de muerte. Por más que intentemos reformar SENAME o sustituirlo por otro SENAME, mientras sigamos construyendo esta sociedad individualista, insolidaria, estamos sonados. Lo mismo vale respecto de la pena de muerte, cuya instauración solo servirá para saciar un espíritu de venganza que nos rebaja como sociedad. Aprovechemos la conmoción generada por estos hechos para reflexionar a fondo en torno a las causas por las cuales existen Cisarros y asesinos de niños.

julio 30, 2009

No te quejes

A raíz del último desaguisado de Mónica en la que dejó como chaleco de mono a Sebastián, los discursos han derivado hacia la suciedad en que estaría sumiéndose la campaña presidencial. No solo ésta, sino también la campaña parlamentaria, donde los codazos y las patadas a las canillas a los compañeros de lista andan a la orden del día. La última sería la que Vasco le endilgó a Joaquín, su compañero de lista en la comuna de Valparaíso.

Todo esto que parece más propio de la crónica roja o farandulera se explica por la exposición al que necesariamente se somete todo personaje público. No es admisible pretender ocupar cargos públicos, sean estos de elección popular o designados a dedo, sin revisar su currículo, sus antecedentes, su trayectoria. Como dijera tiempo atrás Andrés, exintegrante de la patrulla juvenil junto con Sebastián y Evelyn, “la política se hace sin llorar”. Muy bien lo saben ellos que lo vivieron en carne propia cuando Claro (QEPD) destapó una grabación en la que sepultó la candidatura presidencial de ambos. A raíz de ese episodio Sebastián y Evelyn dejaron de hablarse y verse, y Evelyn se fue de Renovación para matricularse en la UDI. Hoy ella es una de las rebeldes en la UDI y portavoz de la candidatura de Sebastián. Por eso dicen que el mundo es redondo, y particularmente la política, que tiene muchas vueltas a uno y otro lado.

En política esto es pan de cada día y Sebastián lo sabe con creces. Cuántas veces en campañas anteriores no ha recurrido a ataques que incluso se pasaban de raya. Sin ir mas lejos basta remontarse a la última campaña presidencial cuando a Michelle la motejara de falta de liderazgo sin que dispusiera del más mínimo antecedente en esa dirección.

Por eso no deja de sorprender su reacción ante lo que se le acusa. A diferencia de entonces, lo que se le objeta está respaldado por antecedentes que son relevantes para la ciudadanía, sobretodo cuando se trata de alguien que aspira a la primera magistratura. Él fue gerente general del Banco de Talca cuando quebró y se le imputaron delitos por violar la ley de bancos al girar créditos a favor de empresas ficticias, de papel para comprar acciones del Banco de Talca y así capitalizar la empresa. Desafortunadamente es cierto que fue procesado, que se ordenó su detención, que no fue habido, que la Corte de Apelaciones confirmó lo resuelto por el magistrado que llevaba la causa, y que los dueños fueron declarados culpables. También es cierto que fue absuelto luego de presentar un recurso de amparo ante la Corte Suprema, la misma Corte que rechazaba todos los recursos de amparo que se presentaran por los detenidos desaparecidos de la época. Y también es cierto que los dueños y accionistas mayoritarios del banco –Calaf y Danioni- fueron condenados por 3 años, incomunicados y detenidos por los mismos delitos por los cuales Sebastián fue absuelto. Con el recurso de amparo Sebastián se jugó el todo por el todo, y ganó. Con ello más que demostrar su inocencia, mató la investigación. Todo esto en tiempos del innombrable, y por tanto, cuando la independencia de la Corte Suprema mas parecía un chiste cruel.

Todo candidato necesariamente debe pasar el filtro de la blancura, y eso lo saben las grandes democracias del mundo occidental. Cuantos candidatos, sobre todo en USA han tenido que bajarse o han visto cerrado el acceso al poder por deslices de todo tipo. Nadie está eximido de este escrutinio imprescindible si queremos evitar que malandrines hagan de las suyas no solo en el plano económico, sino en el político. Como país no podemos darnos el lujo de bajar los brazos y dejar de escudriñar la vida de quienes aspiran al poder. Pretender lo contrario es una frescura. Esto vale no solo para Sebastián, sin que para todos, incluidos Marco, Eduardo, Jorge, Alejandro y cuanto personaje quiera pararse al frente.

Que la prensa lo publicite con caracteres escandalosos, es otro cuento; lo peor sería ocultarlo, así como negar el derecho a defensa y al debido proceso por parte de quienes son imputados.

Una de las cosas más positivas que tiene el sistema democrático reside justamente en que nos ventila. Sí, ventila no solo nuestras fortalezas, sino que también nuestras debilidades. Sería sucio si estuviésemos mintiendo, pero no siendo ese el caso, no tiene nada de sucio, sino que tiene mucho de sano, de transparencia.

julio 22, 2009

El valor de la Concertación

A menos de 5 meses de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias llama la atención que el foco pareciera estar puesto en la chimuchina antes que en lo que está en juego. Son raras las candidaturas que logran escapar a esta suerte de farandulización de la campaña. Si alguien llegara de otro planeta pensaría que acá todos los problemas estarían resueltos, que no hay crisis, que todos estaríamos tan felices y contentos que nos damos el lujo de andar en banalidades.

Las razones de ello no son simples ni fáciles de identificar. Me aventuraría a pensar que entre otras se relacionan con: a) la complejidad de los problemas que se tienen y de sus posibles soluciones; b) un cierto escepticismo y/o incredulidad respecto de la capacidad de la política para enfrentarlos; y c) nuestra atención centrada en intereses económicos individuales inmediatos antes que en los colectivos.

A pesar de todas estas poderosas razones, no podemos dejarnos llevar por ellas. Lo que se elige a fin de año no es un tema menor que debemos tomar en serio. Se elige un camino y una manera de caminar en él, esto es, se elige una dirección, una orientación, y junto con ello, un estilo, una forma de gobernar, de relacionarnos.

Estas líneas están siendo escritas luego de un período de casi 20 años marcados por gobiernos concertacionistas, luego de una dictadura que se prolongó por más de 16 años. Cada elección tuvo que sortear desafíos no menores. En las primeras, el poder militar representado por las FFAA y la bancada militar de entonces. Posteriormente, tuvo que ser capaz de vencer los temores que desataba la presencia de un embanderado socialista, no solo en la oposición, sino en la propia coalición. Y en la última elección, con una candidata mujer y socialista cuya impronta simbólica tiene una fuerza que aún no se logra dimensionar en todo su alcance.

Los gobiernos de la Concertación que hemos tenido a la fecha, sin perjuicio de fallos y aciertos puntuales y específicos, muestran un conjunto de características que le han dado un sello, una identidad, que ha generado a no pocos, incomodidad e impaciencia. Ese sello está dado por lo que su primer presidente, Patricio Aylwin, definió políticamente como “en la medida de lo posible”, y económicamente como “el mercado es cruel”.

El valor de la Concertación reside en el aprendizaje de dos grandes lecciones que dejó el golpe del 73. En pocas palabras, por quererlo todo, nos quedamos sin nada. Uno de estos aprendizajes fue que no se pueden emprender reformas profundas sin disponer de una amplia mayoría que las respalde; el otro está constituido por la valorización de la democracia, por más formal que esta sea. El costo de no tenerla fue muy alto. Como consecuencia de estos aprendizajes, fuerzas que en el pasado estaban en bandos opuestos, fueron capaces de mirarse, comprenderse y unirse, para conformar una coalición que fuese capaz no solo de vencer a la dictadura, sino que de ofrecer y dar gobernabilidad al país, asumir la realidad política, renunciando a maximalismos. Eso es la Concertación, un fruto del realismo político.

Lo que la ciudadanía ha valorado en la Concertación es esta capacidad para gobernar, para gestionar y resolver conflictos sobre la base del diálogo permanente, de las conversaciones. A lo largo de estos años han sido innumerables los conflictos de todo orden, y ellos han sido resueltos, unos mas temprano, otros mas tarde; a mayor costo o menor costo, pero sin incurrir en políticas represivas a las que estábamos acostumbrados con su secuela de muertos y heridos. Este es un capital que la ciudadanía valora, y que de alguna manera explica la confianza que periódicamente ha depositado en ella, a pesar de sus debilidades, las que debe superar.

El camino escogido por la Concertación, le ha deparado y le seguirá deparando costos no menores: el desgajamiento de sectores cansados de renunciar a posturas que la realidad política hacen imposibles de implementar. Desgajamientos por la derecha y la izquierda. Sin embargo el país rescata que el gran valor de la Concertación, reside en su capacidad para recorrer un camino de sensatez que se va haciendo día a día, con firmeza y serenidad, con todos los chilenos, sin exclusiones, sin violencias, sin odios.
Quien crea que estas líneas están siendo escritas por un funcionario pagado por el gobierno o la Concertación, se equivoca. Las escribe un ciudadano de a pie, que cree en la libertad y en la justicia, sin subordinar ni una a la otra, que quiere vivir en un país menos desigual.

julio 17, 2009

Del divorcio a la píldora

En la semana se actualizó en el Congreso el debate en torno a la famosa pildorita del día después. Contra viento y marea se aprobó en general en la Cámara de Diputados y ahora pasará al Senado. La aprobación fue no sin escándalo en las graderías, donde unos enfatizaban acerca de la libertad de decidir por parte de las mujeres, y otros ponían el acento en el asesinato que la pildorita induciría.

Los que la rechazan se amparan en creencias muy profundas que quieren hacer extensivas a la sociedad entera. Están en su derecho, así como todos tenemos el derecho a difundir nuestras ideas, nuestros conceptos, nuestras creencias motivos morales, pero una cosa muy distinta es intentar imponerlas a los demás. Los que no quieran servirse la pildorita basta con que no lo hagan. Así de simple. Ese es un punto.

Otro punto tiene que ver con la hipocresía. Los que rechazan la pildorita, dudo que no estuviesen disponibles a adquirirla en el trance que sus hijas fueses violadas o hubiesen incurrido en un desliz que desembocara en un embarazo no deseado.

Otro punto se relaciona con un concepto clave: pildorita para todas o para nadie. Sí, porque cuando se dice no a la pildorita, se está diciendo no a la pildorita para las pobres, pero sí para quienes pueden adquirirla a vil precio en el mercado negro o en el exterior. Quienes se oponen son los mismos de siempre, los que se niegan a conocer y reconocer la realidad, quienes en virtud de los recursos que poseen y manejan se dan el lujo de esconderla.

Son los mismos que por décadas se opusieron a la ley de divorcio, pero que hicieron la vista gorda ante la nulidad matrimonial. Ellos, los sectores más adinerados, se anulaban, se daban el lujo de decir y hacer “borrón y cuenta nueva”. Que allí donde existió pasión y fuego, hoy no existe nada, y los hijos quedaban en el limbo. Esos mismos son los que se opusieron por décadas a que Chile tuviera una ley de divorcio. Hasta que la hipocresía no pudo más. Y solo cuando estos sectores se allanaron, la ley de divorcio se hizo posible. No olvidemos que gracias al sistemita binominal que tenemos, para que algo sea posible necesitamos contar con el visto bueno, el aval, de la derecha. Ella tiene la llave, la manija de lo que se puede o no se puede hacer.

Con la pildorita ha pasado lo mismo. Gracias a algunos diputados opositores el proyecto de ley que autoriza su entrega pasó su primera valla. Pero ojo, que los sectores más rancios cuando son derrotados, invocando razones que la razón se resiste a entender, intentan sortear la valla acudiendo al Tribunal Constitucional para que declare inconstitucional la ley.

En síntesis, nunca pierden, aunque al final, pierden. Así como llegaron atrasados al divorcio y a la pildorita, también llegarán atrasados al aborto y a la eutanasia. La hipocresía, aunque más tarde que temprano, siempre termina perdiendo.

julio 08, 2009

Un mismo destino

Michael Jackson no podía terminar de otra manera. Parece ser el sino de quienes atraen a su alrededor no solo a fans, sino que a buitres que huelen a su presa. Su destino es análogo al de Elvis. Uno, el rey del pop; el otro, el rey del rock, pero ambos terminaron igual, destruidos.

Son pocos los que logran librarse de sufrir el triste fin de Michael. Aunque no sepamos con exactitud los detalles de su muerte, los cuales formarán parte de los misterios, leyendas y elucubraciones que en estos casos se construyen, lo concreto es que a sus 50 años era un ser humano destruido, endeudado, que hace rato ya no vivía su vida. Se mantenía en vida a punta de drogas, fármacos. Aunque parezca mentira, la vida de cualquiera de nosotros es más feliz que la de él.

Nunca logró ser dueño de su vida. Desde niño perdió el control en manos de su padre. Su voz, sus piruetas sobre el escenario, su capacidad artística solo sirvieron para que se le explotara desde sus más tiernos años. No tuvo niñez pues a la edad que todos los niños juegan, él entrenaba, ensayaba, horas y horas como un esclavo produciendo dinero para otros. Otros, incluyendo su propia familia, transformaron a Michael en una fuente de ingresos. La sociedad lo usó, lo explotó hasta que ya no diera jugo. En realidad, todavía tenía jugo para rato, como lo demuestran los ensayos preparatorios para los conciertos que estaban programados. Pero su cuerpo no aguantó más.

Ya estaba reventado, pero la gira mundial que estaba preparando era impostergable: tenía que pagar sus deudas. No alcanzó a pagarlas.

Con Elvis, hace ya varias décadas atrás, pasó lo mismo, al igual que con Marilyn. Son personajes cuyas vidas estaban en manos de otros. Tanto uno como el otro murieron desfigurados física y/o psíquicamente. Cual marionetas, sus movimientos eran dirigidos por máquinas productoras de dinero. Fueron personas utilizadas como insumos de estas máquinas. Hoy, después de muerto, estas máquinas siguen trabajando, explotándolos.

¿Cuáles son las lecciones que nos deja la muerte de Michael? La más relevante es la necesidad de mantener el control de nuestras vidas. La siguiente, es la necesidad de abandonar la visión de la vida como una carrera hacia el éxito. La tercera, la necesidad de parar, levantar la vista, y apreciar la vida simple, la belleza de la naturaleza, del mundo en que vivimos.

No ser esclavos de otros, sino dueños de nuestro propio destino.

julio 03, 2009

Golpe en Honduras

Después de muchos años sin golpes por estos lares, hemos sido sorprendidos por uno en Honduras. Empleando la misma entelequia argumental de siempre fue derrocado su presidente Zelaya. Sus promotores incluso se atreven a afirmar que no se trata de un golpe propiamente tal sino que de una destitución constitucional con el visto bueno de las autoridades del poder legislativo y judicial. Nada nuevo bajo el sol.

Convengamos que Honduras, al igual que muchos otros, hasta no hace mucho, seguían siendo colonias propiamente tales que de independientes no tenían, o tienen, nada. Honduras era de la United Fruit Company, y sus autoridades las ponían y sacaba la empresa. Desde Honduras surgió el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala allá en el 54; fue punta de lanza para la invasión a Cuba en el 61; cobijó a los contras con 20 mil soldados mercenarios para lanzarlos contra Nicaragua. En fin, para qué seguir.

Tampoco me compro que Zelaya sea un revolucionario ni un santo varón sin mácula. Confieso que desconozco los motivos de su derrocamiento, el trasfondo de los hechos que están ocurriendo y me cuesta pensar que USA no está detrás de todo esto. También me cuesta pensar que Obama esté involucrado. Por los militares hondureños no creo que se manejen a sí mismos, mas bien creo que actúan gatillados por terceros y éstos, como siempre, no pueden ser sino las élites, las oligarquías insaciables que pululan por estos países. Pero ellas solas tampoco creo que lo hayan hecho, más bien creo que lo hicieron respaldadas por el Pentágono y la CIA, las que estarían actuando a espaldas de Obama. Amansar a estas organizaciones que por décadas han hecho de las suyas no es broma. Seguramente Zelaya se pasó de raya, más allá de los límites que estas élites están dispuestas a tolerar, y por tanto nada mejor que deshacerse de él.

A pesar que los tiempos no son los mismos de la década de los 70 cuando los golpistas eran amos y señores de América Latina. Quizá esta sea una suerte de prueba de ensayo, para ver qué reacción se produce. A los militares les seduce la idea de volver a las andadas. Por todo el continente están al acecho y las vicisitudes económicas constituyen una oportunidad inmejorable para retornar a sus tiempos de gloria, Por eso es tan importante que el golpe sea abortado, que Zelaya sea restituido. No tanto por Zelaya mismo, por lo que representa lo que está ocurriendo para todos nosotros.

Es bueno que la ONU, la OEA, ALBA y cuanta organización deplore y rechace el golpe, pero no basta. Todo esto vale hongo si el resultado no es otro que la restitución de Zelaya a la primera magistratura. Acá no hay negociación posible. Lo que está en juego es nuestra capacidad para ganar sin armas a los que tienen las armas; lo que está en juego es el poder civil versus el poder militar. Si lo que queremos es un mundo sin guerras, sin violencia, entonces, inevitablemente es imprescindible que en algún minuto seamos capaces de ganar sin armas a los que las tienen. Por eso es importante que la lección internacional e interna se sostenga en el tiempo; por eso es importante que la gestión que por estos días lleva a cabo Inzulsa en su calidad de Secretario General de la OEA sea fructífera. Sería la señal más poderosa de un verdadero cambio a todo nivel y un mensaje inequívoco a quienes están al acecho.

 
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