noviembre 20, 2008

Tocando fondo

En un dos por tres los fondos de pensiones se están haciendo agua como consecuencia de la crisis financiera. Con ello se abre la interrogante acerca de las bondades/maldades del sistema de reparto que teníamos en el pasado versus el sistema individual actual. La verdad es que al igual que con el tema del sistema de transporte público existente en la capital del reino (transantiago) los sistemas serán tan buenos o tan malos como los queramos, los definamos, los diseñemos, los implementemos.

Lo que estamos presenciando es el fin de una concepción basada en la omnipotencia del mercado que no debía ser alterado bajo ninguna circunstancia. El presidente de Francia, Sarkozy –a quien nadie puede acusar de comunista ni socialista-, lo dijo con todas sus letras: “En el fondo, con el final del capitalismo financiero -que había impuesto su lógica a toda la economía y que había fomentado su perversión- muere una determinada idea de la mundialización. La idea de la omnipotencia del mercado que no debía ser alterado por ninguna regla, por ninguna intervención pública. La idea de que los mercados siempre tienen razón es descabellada".

Lo que se requieren son cambios de fondo, no cosméticos ni de forma, que conduzcan a sociedades en los que sea mas rentable producir que especular. Y resulta que en Chile, de la mano de los economistas ortodoxos, neoliberales que han santificado al mercado y demonizado al Estado a lo largo de ya mas de 3 décadas, hemos estado yendo en la dirección que nos ha conducido a la realidad actual empujados por una derecha política recalcitrante y con una Concertación incapaz de hacerle frente y doblegada en este plano. A lo largo de estas décadas hemos observado una derecha dale que dale presionando por desregular, por liberar las fuerzas de mercado.. y al final qué? los mismos adalides del mercado, incapaces de anticipar el actual escenario, son los que claman por la intervención del Estado.. como el cura Gatica, predican, pero no practican...

Algunos tienen la osadía de poner como ejemplo la crisis del 82 en Chile, y poco menos que recomiendan a Obama que miren cómo resolvió Chile ese intríngulis e inviten a nuestros insignes economistas para que le den sus recetas. Lo hacen omitiendo las consecuencias en las tasas de desempleo que superaron el 20% luego de años de dólar a precio bajo y que el innombrable aseguró que no cambiaría (cuando estaba a $39), y que luego cambió, primero a $45 y luego se fue disparando, empobreciendo a los que se endeudaron en dólares y enriqueciendo a los dateados. Con la debacle, hicieron su aparición los buitres, quienes compraron a precio de huevo las empresas cuyas acciones se habían ido al suelo… mientras los sobrevivientes que conservaron sus empleos a duras penas llegaban a fines de mes con sus sueldos.

Así se enriquecieron muchos prohombres del régimen de entonces -los Yurazecs y los Ponce Lerou, este último entonces yerno de Pinochet, entre otros-, que de simples empleados públicos mortales pasaron a ser prominentes empresarios.

Se nos ha formado bajo la tesis bíblica: "te ganarás el pan con el sudor de tu frente" y la vida de señala lo contrario, mas bien te dice "que con el sudor de tu frente a duras penas sobrevivirás"; nos enseñaron que la usura era pecaminosa, pero hoy, la usura está legalizada. En fin, para qué seguir…

2 comentarios:

jota eme dijo...

Don Rodolfo su blog me recordó la siguiente breve anécdota que me toco vivir un par de semanas atrás.

Caminaba yo por el estacionamiento hacia mi camioneta después de haber concluido algunos trámites cuando pasé cerca de un auto con el capot abierto, al lado del cual dos individuos miraban las entrañas de la máquina sin mucha esperanza. Al pasar cerca de ellos, uno me dijo, “Tendrá usted cables de arranque? La batería de mi auto esta sin carga.” El hombre que me hablaba tenía un aspecto poco agradable. Vestía ropa descuidada, era de nariz aguileña, de pelo largo y enmarañado, y sus brazos estaban rayados por varios tatuajes caseros. No quise fijar la mirada en esos dibujos, probable expresión de una historia personal difícil, quizás una auto-terapia con resultados todavía pendientes. Su auto tampoco tenía un aspecto muy saludable. Pensé decirle que no, y seguir con mi propio rollo. Después de todo, el tiempo es corto y había mucho por hacer. Pero pensé que el otro hombre estaba listo con su vehículo para darle chispa al auto sin vida. Dos o tres minutos serían suficientes para ayudarle al prójimo. Saqué de mi camioneta los cables, se los llevé al hombre, seguro de que en un dos-por-tres volvería a mis propios afanes. “Ahora lo que necesitamos es otro auto” dice él sin mirarme. Estuve a punto de despojarle los cables, insultarlo, e irme. Algo me detuvo. Visualicé el conflicto y vi una situación ridícula, donde yo mismo transformaba una sana intención en discordia. Opté por lo sano. Sin decirle nada, dí la vuelta y fuí a buscar mi camioneta. En veinte minutos terminamos con todo. Me dió la mano y nos despedimos, yo todavía no muy conforme con su manera de abusar de mi buena voluntad. No me va a creer, don Rodolfo, que el resto del día lo pasé como por un tubo. Esos veinte minutos de retraso significaron la entrada a una seguidilla de éxitos aparentemente fortuitos. Terminó siendo un día muy productivo, y me dejó muy contento.

En este pequeño ejemplo de la vida cotidiana, la mano invisible de la Providencia se interpuso entre mi y un ciudadano en aprietos, y nos dejo beneficiados a los dos. En el caso de la situación económica de nuestro país, la mano invisible es de otra índole. Es la mano experta en taparnos la boca y en meterse en nuestros bolsillos para sacarnos hasta el alma. El desprestigio del Estado es otra estocada de tal mano. Pero, ¡Basta! Si el Estado no se interpone entre nosotros y esa mano negra quedaremos como el auto inerte de mi compadre.

Anónimo dijo...

Víctor Ramió expresa:
Es siempre un placer leer tus artículos, Rodolfo.Y si bien compartimos muchos juicios, en otros discrepamos abiertamente,lo que ha quedado demostrado en nuestro frecuente contacto epistolar.
En este artículo,he sido catalogado de "osado", respecto a mi posición sobre la crisis del 82.
En todo caso,gracias por tomarme en cuenta.
Me duele hasta el día de hoy el costo social que tuvo esa crisis.Pero respecto al rol del Estado,me siento impelido a copiar mi posición que ya conoces:
Chilito, año 1986. (Pondré cifras del Banco de Chile, que son las que manejo)

• Debacle del sistema bancario. Venía de antes.
• Razones parecidas a las de hoy: prestar plata irresponsablemente, sin el debido respaldo, con expectativas de obtener altísimas ganancias pero con un riesgo elevadísimo.
• Gobierno: ¿lo dejo caer o lo salvo? Lo salvo, pero……
• Por la plata que pongo, me hago accionista de la institución, hasta que me devuelvan la plata. En banco mencionado, pasa el Estado a poseer el 41,42% de la masa accionaria, prendada a nombre del Banco Central de Chile.
• Estado: El préstamo se lo hago a 50 años, y deberá ser pagada en cuotas iguales hasta el año 2036.
• Durante ese período, además de las cuotas del pago del préstamo, el Banco Central recibirá los dividendos que corresponda al número de acciones que posee.
• Salvatage incluye la emisión de nuevas acciones que se ofrecen a los chilenos a través de un crédito CORFO a 15 años, siendo el número de acciones que se puede optar, proporcional a la cantidad de impuestos que paga cada contribuyente (se están usando sus impuestos para tapar el hoyo). Con esto, se compensa el aporte de cada contribuyente a esta “operación rescate”.
• Estado: como no me interesa ser dueño ni accionista del Banco, el año 2036, cuando me hayan pagado la deuda, traspasaré todas mis acciones, sin costo, a los accionistas que compraron acciones en la operación salvatage, en forma proporcional al número que cada uno tenga.
• ¿Y los antiguos accionistas del Banco? Estado: Ellos son responsables de la debacle. Por lo tanto no recibirán ningún dividendo hasta que me hayan devuelto toda la plata.
Saludos

 
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