septiembre 26, 2008

En caída libre

Mientras en Chile la prensa seria ponía el grito en el cielo ante los desmanes del once y luego celebraba las fiestas patrias con una nueva parada militar que nos dejaría con la boca abierta, la meca de la especulación y del capitalismo mundial, Wall Street, derrumbaba.

Por algún misterioso motivo la oferta de préstamos hipotecarios subía como la espuma impulsada por el aumento en el precio de las viviendas (¿o viceversa?). Los bancos de inversión hacían su negocio, sus ejecutivos ganaban en bonos por resultados, los estados financieros mentían sin que nadie se diera cuenta y las empresas evaluadoras de riesgos no veían riesgos. Se vivía un mundo dorado de bilz y pap, sin regulaciones, donde el Estado lo mejor que podía hacer era sacar las manos de la economía para que operara en toda su expresión el laissez faire.

Desde Chile, los economistas criados y forjados en las más nobles universidades norteamericanos, proclamaban este nuevo evangelio del libre mercado, de la mano invisible. Bajo estos economistas han sido formados los universitarios a lo largo de las últimas tres a cuatro décadas. Pobres de aquellos herejes que osaran discutir las bondades de lo obvio. El totalitarismo, el dogmatismo se hizo carne entre nosotros sin prever siquiera en qué terminaría esto. Total, pregonan, el propio mercado se encarga de resolverlo por sí mismo.

Hoy, en el propio corazón del sistema, ya no solo los banqueros, sino que todo el mundo, ruega por la intervención del Estado. Ese Estado del que tanto denostaban, hoy es invocado para salvar un sistema financiero quebrado. Este fin de semana seguramente veremos la luz del acuerdo al que lleguen demócratas y republicanos luego de la piadosa petición del secretario del Tesoro, equivalente a nuestro Ministro de Hacienda. Acuerdo destinado a salvar a un sistema financiero quebrado cuyo modelo de negocios se basó en la marginación del Estado, en la no regulación, y en premiar el trabajo especulativo, antes que el trabajo productivo.

En Chile no faltarán los economistas, fieles a sus postulados mesiánicos, sosteniendo que hay que dejar que el sistema solito se ajuste; que el Estado se abstenga de intervenir y no le eche más leña a la hoguera. Es muy fácil pontificar sin tener la guitarra entre manos y sin pagar las consecuencias.

Lo que está ocurriendo a nivel mundial no nos es ajeno. Las réplicas las sentiremos con fuerza. El dinero falso que tenemos entre manos, vía tarjetas plásticas emitidas sin regulación alguna por parte de las empresas del retail, nos pasará la cuenta.

Lo que está ocurriendo se puede resumir en el siguiente axioma: gastar lo que no se tiene y tener ingresos sin trabajar no es sostenible en el tiempo. Y cuando ocurre todos terminan corriendo donde papito Estado.

Recientemente salió a la luz pública el libro OIKONOMÍA del destacado antropólogo Andrés Monares, donde efectúa una descarnada disección en torno al endiosamiento que vive la economía en la actualidad, tarea que realiza remontándose a sus orígenes. La crisis actual no es sino la prueba del delito magistralmente descrito en el libro mencionado, aunque debe reconocerse, no fácil de leer.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

2008.0929
Aló RODOLFO, my viejo amico.

És muy agadable leer tus articlos en el blogue como tu los escrebes.

Vengo muchas veces por acá mas, como no hablo bien tu lengua mi escuso de comparecer.

Hoy hay sido muy dificil no leerte porque se lo principio lo tengo de terminar.

Tu articlo acerca de Waal Street me hay impressionado bastante y tu lo escribes muy claramente la razón de la crize y es mejor leerte a ti y nom el autor que tu refieres.

Mi amigo, te envio de acá um fuerte abraço.

Yr João Brito Sous

Anónimo dijo...

Rodolfo, una buena y una mala: me recomiendas y después me matas por difícil... Ahora en serio, se agradece.
Sólo tengo dos dudas: si los republicanos de EEUU son intervencionistas (para no ocupar esa palabra maldita "socialista")... qué somos nosotros en Chile?!
La segunda me trae los recuerdos de la crisis del '82 en Chile: dónde está la plata?... porque las crisis no la hacen desaparecer, no?

Ricos del mundo uníos!!... haced lobby y dejad que los pobres paguen los costos de vuestros beneficios.
saludos
am

Anónimo dijo...

Hola Rodolfo. He visto varios de tus artículos. Y en este no he podido resistirme a copiar parte de una de mis tantas notas al respecto,y que tu conoces. Pero lo pongo para dar una visión algo distinta,por si otros visitantes a tu blog quieren polemizar.
Copio y aclaro que esta nota es del 13 de Octubre:
La salvada de los bancos en Chile en la década de los 80. (Datos corresponden al Banco de Chile).
Ya lo puse en un mail anterior, pero viene al caso repetir como interpreto el asunto:
• El Estado, en mi modesta opinión, no salvó a los accionistas, sino al sistema financiero.
• Estos accionistas, además del derrumbe del valor de sus acciones, no recibirán ni un peso de dividendo hasta el año 2036, fecha en la que el banco deberá haber pagado al Estado la plata que puso. Además, el Estado quedó dueño del 41,42% del banco, y mientras dure el servicio de la deuda, recibe los dividendos por las acciones que posee. O sea, casi la mitad de las utilidades de dicho banco, se las lleva el Banco Central de Chile. Y como los resultados han sido buenos, creo que Chile hasta ganará plata con esa operación de rescate.
• Los accionistas mencionados, que hoy corresponden a las acciones tipo A, sí pagaron los platos rotos, y no los hombres de a pie.
• Terminado el pago de la deuda (2036), el Estado distribuirá sus acciones proporcionalmente, entre quienes compraron acciones en la operación rescate, y que ayudaron a tapar el hoyo. Me incluyo.

La salvada en la actual crisis.
Ya lo comenté en unos de los primeros mails, antes de la intervención en los mercados de USA y Europa: ¿Por qué no hacen lo mismo que hizo Chile hace más de 20 años?
• Pues ya ven, Europa lo está haciendo. Inyecta capital ¡ya! y pasa a formar parte de los accionistas de los bancos. La figura no la tengo muy clara. ¿Para siempre? El Estado ¿formará parte de los directorios? Supongo que sí, y será un mecanismo de control, como comentó un amigo. Al parecer, la figura no es tan elaborada como la que se hizo en Chile, pero bastante parecida.
• En el fondo, en Europa se ha realizado la estatización de parte de la banca, lo que todo parece indicar, no les causa ni pudor ni angustias existenciales. Y la gente tiene cierta noción de hacia adonde va la cosa.
• Y en el viejo continente: ¿Quiénes deben manejar los activos tóxicos? Pues los mismos bancos que prestaron la plata. Es su negocio. Y es de esperar que puedan recuperar buena parte de esos préstamos.
• En USA la cosa es distinta. Eso de la estatización, les pone los pelos de punta. Entonces creen es mejor que la ayuda vaya por la compra de los activos tóxicos. Pero ¿cómo los valorizan, si su valor está por el suelo? Tomará tiempo. Y las soluciones se requieren ¡Ahora! Creo que los amigos gringos están en un zapato chino. Ojala atinen.

Conclusión: Después de varias medidas en que los mercados reaccionaron pésimamente, por lo menos las reuniones en Washington este fin de semana dieron una luz de esperanza, y los mercados reaccionaron favorablemente. ¡Que dure!

¡ Qué se desplome el sistema, y paguen las consecuencias los causantes!
¿Por qué con nuestros impuestos debemos salvar a las grandes empresas?
Este sentimiento se repite una y otra vez en la correspondencia que hemos intercambiado. En una de mis notas anteriores, hacía ver mi apreciación, claramente no compartida por muchos, aunque sí por algunos. Bien, porque en la diversidad está el gusto.
No voy a repetir lo ya dicho. Pero:
• La debacle ¡NOS AFECTA A TODOS! Los fondos de pensiones. Los pocos ahorros que podamos tener. Y si la crisis se acentúa, terminará arrastrando a la economía real (ya algo hay de ello). Menos demanda. Reducción de producciones y costos. Paralización de la inversión. Menos trabajo. Inestabilidad en el empleo. Más despidos y cesantía. ¿Para qué seguir? ¿Quién puede pensar que el tema “es de los grandes” y que a mí no debería tocarme?
• Por lo tanto, mi posición es ¡SALVEN AL SISTEMA, PARA QUE NOS SALVEMOS TODOS!
• Ahora, repito, ojala hayan las regulaciones necesarias (no excesivas que terminen paralizando al sistema) para a): Evitar los abusos, falta de prudencia y exceso de codicia de los que hemos sido testigos y b): Existan mecanismos para penalizar las faltas a la ley, a las buenas prácticas empresariales y a la ética (eso último suena muy bien, pero es difícil de “aterrizar”).

Conclusión: La globalización es un hecho. Y en sí, no creo sea mala. Nos guste o no, somos parte de ella. Por lo tanto, estamos metidos en el baile, y es bien difícil tomar palco.

Los “grandes” siempre salen inmunes. Mientras que alguien como uno…
Pues que quieren que les diga. Es cierto. Hay que entender la naturaleza humana, para aceptar que hay cosas que son como son. Otras podemos cambiarlas. Sólo basta ver la historia del Hombre.
El Hombre ES, con sus pequeñeces y grandezas. Con sus cobardías y sus actos heroicos. Con su altruismo y sus mezquindades. Me parece que la aspiración de una sociedad idílica, la libertad absoluta (la mía, de hecho, termina donde comienza la de mi vecino), la igualdad irrestricta, la fraternidad entre los hombres, el encuentro de la felicidad sin límites…suena muy bien, pero es una utopía.
Quizás si aceptamos algunas cosas (sólo alguna) sobre las que no podemos intervenir, podremos vivir mejor, sin amargarnos más allá de lo estrictamente necesario. Tratar de evitar tomar caldo de cabeza.
Dicen por ahí, que si en una isla lejana, ponen a 10 hombres (supongo que con sus respectivas mujeres, para no crear un problema mayor) a quienes se les ha dado la misma cantidad de tierra y recursos, lo más probable es que con el paso de los años, uno o dos sean dueños de la isla, y los demás terminen trabajando para ellos. ¡Así es el ser humano!
Víctor Ramió.

 
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