agosto 29, 2008

Con egresados de la Tarapacá

Hace unos dos meses tuve el privilegio de participar en un encuentro de camaradería con egresados/as de los años 90 de las carreras de Ingeniería en Computación (de ejecución y civil) de la Universidad de Tarapacá.

Fue un emocionante encuentro que tuvo lugar en Santiago, la capital del reino, en el que se reencontraron quienes no se veían por más de 15 años. De los profesores, tan solo dos pudieron estar presentes. Desfilaron recuerdos y anécdotas inolvidables que dieron cuenta de la existencia de una comunidad.

Estuvieron egresados que se han abierto paso en la selva santiaguina, que se fueron de Arica con el dolor del alma. La falta de oportunidades los llevó a emprender vuelo, a buscar nuevos horizontes. Son esforzados nortinos/as que vivieron sus mejores años en la ciudad de la eterna primavera donde muchos de ellos conocieron a quienes hoy son sus parejas. La alegría y la emoción del reencuentro llenaron la jornada. Algunos de ellos residen en el exterior.

No olvidan a su universidad, su alma mater, en la que se formaron y con la que quisieran tener una estrecha vinculación. Son todos hombres y mujeres de esfuerzo, personas solidarias entre sí, que se apoyan mutuamente. La mayoría ha triunfado tanto en su desarrollo personal como profesional. Irradian alegría, entusiasmo, fuerza, capacidad de trabajo. Algunos tienen sus propias empresas debiendo sortear diariamente los desafíos que los altos niveles de competitividad les plantean; otros trabajan en importantes empresas del sector informático. Por insertarse en un campo marcado por la innovación tecnológica, deben estar permanentemente estudiando y anticipándose a lo que viene. El que pestañea, pierde. Pero no han perdido: han demostrado ser fuertes y valientes: son nortinos.

En esta reunión acordaron agruparse, sumar fuerzas, crear un sitio web que los represente, que sea un espacio de apoyo mutuo, que les permita relacionarse con su universidad. La Universidad de Tarapacá también los necesita. Mal que mal, la tradición se construye piedra sobre piedra.

La semana pasada tuvo lugar una segunda reunión con tanto éxito como la anterior. Allí se presentó el sitio web que crearan, primer borrador de lo que aspiran lograr. Un espacio de unidad entre ellos y con su universidad. No cabe sino respaldar este magnífico esfuerzo que es un ejemplo para todos. En tiempos en los que las noticias tienden a mostrarnos un mundo apocalítico, es un placer destacar este hecho.

agosto 22, 2008

¿Qué perfiles deben tener nuestros alcaldes y concejales?

Se nos vienen encima las elecciones municipales y a la fecha desconozco los programas que están tras cada candidato. No se trata de pedir un detalle pormenorizado de lo que desearía realizar, sino de una simple carta de navegación de modo que el voto que cada uno de nosotros emita tenga algún fundamento, alguna base de sustentación.

En esta ocasión estaremos eligiendo alcaldes y concejales. El alcalde es la cabeza del poder ejecutivo comunal, esto es, el municipio, por lo que esperaría que su programa contenga las líneas gruesas de las realizaciones que aspira concretar al cabo de 4 años, con especificación de sus prioridades. De igual modo, dicho programa debiera señalar el estilo de gobierno que implementará.

Haciendo una analogía con lo que ocurre a nivel nacional, el alcalde sería equivalente al presidente del gobierno, pero a nivel comunal. Los concejales por su parte, serían equivalentes a los diputados en su rol fiscalizador, pero en el plano comunal, dado que el rol sería el de fiscalizar las actuaciones del alcalde.

Este enfoque puede variar dependiendo fuertemente de la personalidad del alcalde y de los concejales elegidos. En la práctica, en estas materias, es posible observar fuertes diferencias en los distintos municipios. En algunos impera un ambiente de concordia entre el alcalde y concejales, a punto tal que ellos en su conjunto parecieran conformar el gobierno comunal, en el que todos reman para un mismo lado. En otros municipios la relación entre el alcalde y los concejales se parece a la del perro y el gato. No escapará a la comprensión de los lectores que el clima de confianza recíproca y colaboración mutua es el que conduce a un período de mayor fertilidad realizadora que uno de crispación.

Lo expuesto no es incompatible con el rol fiscalizador que corresponde a los concejales. En efecto, fiscalizar implica estar atento a toda irregularidad o actuación por fuera de la legalidad con miras prevenirla o corregirla. N ningún caso la fiscalización debe emplearse como instrumento de obstrucción a iniciativas de bien común.

En tal sentido el ideal es que el alcalde sea un ejecutivo proactivo, que ve oportunidades antes que problemas; por el contrario, el concejal debe ser un objetor reactivo, con una mirada crítica que visualiza problemas en las oportunidades, con el fin de superarlos y no frustren el aprovechamiento de las oportunidades detectadas. El estilo lo impondrá el alcalde, por lo que deberán importar mucho las creencias y trayectorias de vida de cada candidato.

A quienes hayan creído en dictaduras y/o en su vida diaria se comporten con un talante autoritario les será difícil sustraerse al modelo impositivo; por el contrario, quienes crean y practiquen de verdad la democracia, tenderán a implantar un modelo participativo de trabajo en equipo.

agosto 14, 2008

No todo lo que brilla es oro

Por estos días tienen lugar las primeras olimpíadas organizadas por China. No olvidemos que hasta la segunda mitad del siglo pasado China se caracterizaba por ser un país atrasado, siendo parte del tercer mundo, con un bajo ingreso per cápita, con una población y actividad centrada en lo rural. Con un régimen político y económico bajo el férreo control del partido comunista y de su líder Mao Tse Tung, no pesaba mayormente en el concierto mundial, salvo por su numerosa población que daba lugar a la expresión “el peligro amarillo”.

Hoy es algo más que un país emergente. Desde que el partido comunista se dignó a abrir el sistema económico dejando, tímidamente, espacio a la iniciativa privada, pero manteniendo cerrado el sistema político, las cosas han ido cambiando de la mano de la famosa paciencia china y de un gran pragmatismo.

En estas olimpíadas estamos observando un despliegue de innovaciones tecnológicas son igual. El mejor ejemplo es el estadio en el que tuvo lugar la inauguración, que emula un nido de pájaros, con elementos constructivos reciclados, como la inauguración propiamente tal en el que fueron capaces de conjugar la realidad con la ficción: los fuegos artificiales que vimos en la televisión no era lo que vieron los que asistieron al estadio; la niñita que cantó no era la que cantó realmente.

Organizar un espectáculo de esta envergadura no es broma y los chinos están saliendo airosos. Imposible no admirar a jóvenes chinos uniformados con delantales con los nombres de los idiomas que hablaban para facilitar su localización por parte de los turistas. Bastaba que un turista chileno localizara a uno de estos chinitos con un delantal que incluyera el nombre “español” para que lo escogiera para que lo acompañara y facilitar su comunicación con el mundo chino. Si bien no hablaban un español perfecto eran capaces de traducirlo, y todo esto aprendido en tan solo 2 a 3 meses!!!! Mientras tanto, nosotros seguimos comulgando con ruedas de carreta.

Claro que no todo es maravilla. Como en todo régimen dictatorial que se precie, por los más diversos intersticios se visualiza el afán propagandístico y de manipulación de las autoridades. El mejor ejemplo es la gimnasia artística donde pudimos ver a niñitas chinas ganando medallas por la vía de realizar acrobacias automáticas ganadas en entrenamientos que presumo esclavizantes y alienantes. Niñitas extraídas de sus hogares a temprana edad para estar al servicio del Estado o de la Patria. Pobrecitas.

agosto 08, 2008

Tiempos perdidos

Uno de los efectos colaterales producidos por la modernidad, o asociados a ella es el de la magnitud de tiempo perdido, entendiendo por tal aquel que se ocupa y que no conduce a nada, que no nos permite crecer, por el contrario, nos reduce significativamente, con el riesgo de tornarse irrecuperable,

En concreto y tan solo a modo de ejemplo, estamos refiriéndonos al tiempo que nuestros hijos, o nosotros mismos, ocupamos en ver programas televisivos faranduleros intranscendentes, o a sostener conversaciones banales por la telefonía fija, la celular, o a chatear para intercambiar sandeces por Internet, o a jugar al solitario. No nos estamos refiriendo a casos excepcionales, ni a momentos, sino a largas horas embobados, de donde se sale embotado, atontado. Has sido horas perdidas sin misericordia en las que el ser humano se sumerge en la nada misma.

No se trata de ponernos tontos graves, se trata de un tema que está generando creciente relevancia en las más diversas esferas. No hace mucho una joven madre me expresó su preocupación porque su hijo pasaba horas y horas chateando, embrujado ante la pantalla mágica. Y todo intento por sacarlo de ese ambiente pasaba a ser motivo de ofuscación y malos ratos.

El tema se agrava cuando de niños y adolescentes se trata, dado que se encuentran en edades en las que se forja su futuro. El tema nos concierne a todos y si pretendemos eludirlo solo lograremos agravarlo. Por tanto solo cabe encararlo y de frente.

Los niños nos necesitan más que nunca. Su adultez se forja en estos minutos, por lo que los tiempos, los momentos que les destinemos no tienen precio. Serán retribuidos con creces. Estar y jugar con ellos es esencial. Rememoremos aquellos tiempos cuando los fines de semana nos llevaban al campo, a la montaña, a la playa. Allá nos hacíamos de amigos para jugar hasta que el cansancio nos tumbara. Y si el clima no lo permitía, no faltaba qué hacer en casa, ya sea leyendo, conversando o ayudando a nuestros padres. Esos tiempos inolvidables en los que no había en qué perder el tiempo. No teníamos televisores ni computadores.

Los adolescentes también nos necesitan más que nunca y rara vez nos encuentran porque estamos subsumidos en nuestras rutinas, nuestros trabajos cada vez más alienantes, más exigentes.

Como todo en la vida, la modernidad tiene dos caras, la buena y la mala. De nosotros depende con cual nos quedamos.

agosto 01, 2008

La política por los suelos

No sé cómo catalogar los tiempos políticos que vivimos. Atrás quedaron los tiempos en se creía que la política era capaz de cambiar la realidad, en que se confrontaban ideologías intransables que a duras penas eran capaces de convivir pacíficamente, pero que invitaban a soñar un mundo y un hombre nuevo. Hoy, en cambio parecemos dominados por un pragmatismo apabullante capaz de aterrizar a cualquiera, donde se percibe que la política ya es incapaz de cambiar por sí misma la realidad para imaginar otra sociedad.

Reconozcamos que no es un fenómeno meramente nacional, trasciende nuestras fronteras, y se inserta dentro de un esquema en el que los ciudadanos y el propio Estado han perdido el peso que históricamente tenían. Los límites geográficos están siendo sobrepasados por la globalización a caballo de los avances en el mundo de las telecomunicaciones.

Mientras en el pasado la economía estaba supeditada a los dictados políticos, en la actualidad la política parece encontrarse totalmente subordinada a la economía. La economía elevada a nivel de ciencia. Entre el Banco Central y el Ministro de Hacienda definen lo que se puede o no se puede hacer, acotando el espacio de alternativas políticas disponibles.

El poder de las empresas transnacionales y de los grandes grupos económicos ha ido copando la agenda y acotando el espacio decisional de las autoridades políticas que una y otra vez se encuentran sobrepasados o ante hechos consumados definidos en otras esferas. No obstante ello, son los políticos los que deben dar la cara y asumir las responsabilidades de terceros.

En este contexto ha pasado a constituirse en un verdadero deporte nacional columpiar a los políticos. Curiosamente, cuando necesitamos ejercer más ciudadanía que nunca para asegurar la existencia de una verdadera competitividad, resulta que tenemos menos ciudadanía que nunca.

El padrón electoral no crece, envejece, cada vez más gente vota nulo y en blanco, y los dos bloques políticos mas poderosos lo son mas en virtud del binominalismo que por méritos propios. No solo esto, en las juntas vecinales, los sindicatos, los clubes deportivos, penan las ánimas, salvo honrosas excepciones, pero todos sabemos que una golondrina no hace verano. Sumergidos en el individualismo estamos renunciando a asociarnos con otros para emprender acciones comunes de beneficio mutuo.

Todo esto mientras una economía –incapaz de ser controlada políticamente- reduce nuestra capacidad adquisitiva y nos hunde a un nivel de endeudamiento insostenible. Lo más divertido, por no decir trágico, que capaz que los economistas –los mismos incapaces de evitar y prever la crisis actual- terminen por inculpar a los políticos de producirla y enfrentarla. El ladrón detrás del juez.

Mas temprano que tarde, la política y la economía asumirán el posición que les compete.

 
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