junio 03, 2007

Megasindicatos

“Trabajadores: Expertos advierten de peligros de megasindicatos para el país”. En el curso de la semana, este fue el titular de uno de los cuerpos de uno de los diarios de circulación nacional que parece llamar expertos a todos los que comulgan en su parroquia.

Esta fue la reacción que les produjo la decisión que adoptaron más de 70 mil trabajadores de las empresas contratistas mineras, entre las que destacan CODELCO, Escondida, Collahuasi y Pelambres, entre otras de menor tamaño.

No deja de llamar la atención que esos expertos que ahora ponen el grito en el cielo porque trabajadores deciden unirse para enfrentar en mejores condiciones las negociaciones ante sus empleadores, son los mismos que hacen la vista gorda cuando de fusiones empresariales se trata conducente a la formación de megaempresas. Por estos días estamos conociendo una de esas fusiones que causan furor en la bolsa sin que los expertos digan ni pío a pesar de la fuerte concentración ya existente en ciertos sectores.

Incluso más, como quien saca cartas de la manga, estos mismos expertos están encontrando beneficios en tales fusiones. Y al unísono cantan la música referida a las economías de escala que se obtienen que terminarían beneficiando a los consumidores con menores precios, obviando las ganancias que la concertación les permite una vez quebradas las medianas y pequeñas empresas. Y frente a eventuales objeciones gubernamentales por actitudes monopólicas tienen la capacidad para financiar ka contratación de los más renombrados bufetes de abogados para defenderlos.

Sin embargo cuando de fusiones de trabajadores se trata, solo visualizan perjuicios. Los temores de tales expertos se centran en las distintas realidades financieras de cada una de las empresas del sector, lo que permitiría a algunas empresas acceder a las peticiones de los trabajadores, no así a otras. Otro temor reside en que este megasindicato podría financiar huelgas muy prolongadas.

Es evidente que a las empresas no les conviene tener al frente a megasindicatos. Siempre preferirán trabajadores disgregados, atomizados, para así negociar individualmente. A lo largo de la historia los trabajadores han debido luchar por condiciones laborales que hoy suenan irrisorios, pero que en su momento contaron con la oposición empresarial y de los expertos pseudocientíficos incapaces de visualizar la complejidad de la realidad que tiene aristas que van más allá de las económicas.

Si fuera por tales supuestos expertos lo más probable que aún estaríamos en tiempos de la esclavitud, con trabajo infantil, sin salarios mínimos, y con jornadas laborales extenuantes sin contratos.

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