diciembre 20, 2005

Análisis político (parte 2)

No deja de impresionar el optimismo que reina en la oposición frente a la segunda vuelta presidencial. A pesar de los 20 puntos de ventaja que sacó Michelle por sobre su inmediato contendor y que la coalición que la respalda, la Concertación, superara con creces a la alianza opositora.

Este optimismo opositor también se dio en las elecciones pasadas cuando Lagos tampoco logró la presidencia en la primera vuelta. Entonces, el optimismo emanaba de un contexto económico a nivel nacional que había perdido impulso como consecuencia de un mal manejo de a crisis asiática y por la condición socialista del entonces candidato Lagos. Por primera vez la Concertación postulaba a un socialista a la presidencia, lo que fue aprovechado por la oposición para atizar sus temores por un retorno de la Unidad Popular y de una supuesta izquierdización que pondría en jaque el “modelito”.

Ya entonces el candidato opositor, Joaquín enarbolaba las banderas de la alternancia, del cambio y de la búsqueda del voto de centro, en particular de ese voto proveniente de sectores cercanos a la Democracia Cristiana, aprovechando que este partido no llevara candidato presidencial propio. A pesar de la derrota opositora en la primera y segunda vuelta, su mensaje encontró cierto eco. De hecho, mientras Aylwin y Frei obtuvieron la presidencia en la primera vuelta con porcentajes por sobre el 55%, Lagos la obtuvo en la segunda vuelta por un porcentaje que apenas superó el 50%.

En estas circunstancias, no debiera llamar la atención que nuevamente estemos ante una segunda vuelta. Tampoco debiera sorprendernos los intentos opositores por “fichar” adherentes desde la Concertación. Por otro lado, la candidatura opositora ya no es Joaquín, sino que Sebastián, cuya vinculación con la dictadura es significativamente menor a la de Joaquín.
Sin embargo, Sebastián tiene que lidiar con algunas realidades. La situación socioeconómica, política y cultural de hoy es significativamente superior a la de 6 años atrás. De partida, el gobierno encabezado por Lagos está siendo reconocido no solo como el mejor de los tres encabezados por la Concertación, sino que el mejor del último siglo, y su heredero natural sería Michelle. De hecho, se reconoce que la Concertación ha sido una coalición exitosa en su tarea de dar gobiernos estables y responsables, por lo que todo aconsejaría continuar por esta senda, antes que aventurarse tras proyectos personalistas.

Si bien, desde la propia noche del 11, tanto Joaquín como la UDI se cuadraron tras Sebastián, cuesta creer que de la noche a la mañana, hayan podido borrar los históricos y permanentes desencuentros y conflictos que los ha caracterizado desde su origen. Mientras Sebastián encarna un proyecto con un tinte más personalista, Joaquín, y particularmente la UDI, están en un proyecto más institucionalizado, consistente con la filosofía de su principal fundador, Jaime Guzmán. Ello en consideración a las malas experiencias que la derecha ha tenido en el pasado cuando respaldó personas antes que proyectos capaces de consolidarse en el tiempo.

En este sentido cuesta creer que el respaldo público entregado por la UDI a la candidatura de Sebastián sea real, sincero y concreto, así como que la votación obtenida por Joaquín sea íntegramente traspasable a Sebastián.
No obstante lo expuesto, debo confesar que el resultado de la elección presidencial me defraudó a pesar que Michelle obtuvo sobre el 45%, que sacó 20 puntos por sobre su más cercano competidor, y que sigue teniendo la primera opción para la segunda vuelta.

¿A qué se debe entonces el optimismo opositor? ¿Están blufeando? No lo sé, pero sí tengo una sensación que nos equivocamos de candidata. Subió como la espuma, nos creimos el cuento y menos de un mes antes de las elecciones observamos cómo se desinfla. Para la segunda vuelta, si ganamos, será con el vuelito y porque se ha logrado frenar el ascenso de Sebastián.

Michelle subió por su carisma, su simpatía, su cercanía con la gente, su caracter ciudadano. Imaginaba que tras esa imagen tenía que haber algo mas consistente y me fié de sus correligionarios, los que la conocen como una persona de partido, con ideas claras. me fié de su historia de vida, de su trayectoria. Una existencia marcada por las dificultades y la capacidad para sobreponerse a ellas con mucha dignidad. Para superar los escollos sin guardar rencores y más encima ser optimista, hay que tener cuero duro, caracter, personalidad. claridad de objetivos. Sin embargo, en estos meses no he visto el despliegue de esas capacidades. Si bien los medios de comunicación están controlados por la oposición, de todas formas existen instancias para "verla en acción" como todos queremos. Frente a un embrujo arrollador de Sebastián, ella aparece inhibida sin mayor capacidad de reacción. Quizá estemos acostumbrados a reacciones tipo Lagos o Vidal o Insunza o Zaldívar. Sebastián aparece todos los días jaqueándola y no visualizo que lo enfrentre apropiadamente.

¿Qué clase de candidata hemos puesto al frente? No estamos jugando a las bolitas. Siempre me he fiado que ya aparecerá la Michelle, pero se dió la primera vuelta y no apareció. Vamos a tener la segunda vuelta y no aparece. Ahora último pareciera que se ha ordenado un poco más el naipe luego de unos desbarajustes iniciales de miedo, pero eso ha sido por la vía de que el gobierno y los partidos de la Concertación decidieron tomar el toro por las astas colocando a Bitar y Zaldivar el frente para, recién ahora, encarar a la derecha, a Sebastián, por pretender vestirse con ropa ajena, por querer hacernos creer que dirigir un país es lo mismo que dirigir una empresa.

Lo que me está quedando claro es que la campaña se centra en atacar las debilidades de Sebastián antes que en destacar las fortalezas del Gobierno, de la Concertación y de Michelle. Ahora siento que estamos en manos del Señor.

1 comentario:

andres monares dijo...

Estimado Rodolfo: dicen que el peor sordo es el que no quiere oir... eso con respecto a Bachelet. Ahora dos cosas más: el problema es sólo ella o los rumbos neoliberales de la Concertación: ¿es diferente quién dirija ese proyecto?. De hecho, ¿es importante el estado hoy?, en un mundo donde lo que queda es actividad 3económica y no se necesitan estadistas (Fukuyama... ¿o Brunner, Tironi, Correa, Foxley, Lagos?).
Finalmente, ¿cómo comprender tanto entusiasmo por Lagos? que por citar sólo dos de sus joyitas: privatizó el espacio público (del cual están tan orgullosos hasta quienes no tienen $ para pagar su paso por los caminos privados) y ser según el Banco Mundial el país 16 más desigual en distribución del ingreso... ¿Cuál socialismo? Extremadamente utópico en todo caso...
¿Cómo era eso que el corazón (concertacionista) tiene motivos que la razón no comprende?...
un abrazo rodolfo

 
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